Oh Santo Defensor de nuestras
almas, haz que la esperanza y la
caridad de nuestro corazón
puedan brotar, para en ese canto la tierra y el Cielo colmar.
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"En disposición humilde/ mi alma te glorifica, Dios sublime de Israel/ -cantó con fervor María-; aunque no entiendo el misterio/ acepto su melodía. Cúmplase tu voluntad/ y no se haga la mía” (ver artículo)
Jesús, mi Buen Pastor, enséñame a rezarte como una buena oveja de Tu rebaño, para que Tu seas mi guía y mi consejo — 4º Domingo de Pascua, día del Buen Pastor. (ver artículo)