¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. (ver artículo)
Oh Virgen Santísima, Vos os aparecisteis repetidas veces a los niños; yo también quisiera veros, oír vuestra voz y deciros: Madre mía, llevadme al Cielo. (ver artículo)
Oh Nuestra Señora de Fátima, dulcísima Virgen María, que nos dejaste tus mensajes de paz y salvación, ayúdanos a ser mejores
y a llegar al conocimiento y amor de Jesucristo. (ver artículo)
Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios. (ver artículo)
he comprendido finalmente que, sin oración, no soy nada, porque la oscuridad de no estar unido a Dios es más profunda que cualquier noche sin luna ni estrellas (ver artículo)
Oh María, Nuestra Señora, Madre de Misericordia, con esperanza recurrimos a Ti. Madre de Dios, Misericordia, ruega por nosotros, tus hijos, peregrinos en este mundo. (ver artículo)
Dios quiere que reconozcamos que Su misericordia es más grande que nuestros pecados, y desea que es Misericordia fluya a través de nosotros hacia los demás. (ver artículo)
La Cuaresma es esencialmente un acto de oración extendido a lo largo de 40 días. Mientras oramos, iniciamos un caminar, uno que esperamos nos acerque más a Cristo. (ver artículo)
“Señor, me entrego a Tu Voluntad. Tú sabes lo que es mejor para mi, yo no entiendo, ni pretendo entender. Sé que mi enfermedad es para mi bien, porque sana mi alma... (ver artículo)