El Señor prometió cinco gracias extraordinarias a quien rece estas oraciones, por nosotros y nuestro seres queridos.(ver artículo)
El Señor prometió cinco gracias extraordinarias a quien rece estas oraciones, por nosotros y nuestro seres queridos.
Jesús mío, dulcísimo, creo que estáis presente en el Santísimo Sacramento del Altar, con vuestro Cuerpo inmaculado, con vuestra Sangre redentora
Oh Nuestra Señora de Fátima, dulcísima Virgen María, que nos dejaste tus mensajes de paz y salvación, ayúdanos a ser mejores
y a llegar al conocimiento y amor de Jesucristo. (ver artículo)
Cristo conmigo, Cristo ante mí, Cristo tras de mí, Cristo en mí, Cristo bajo mí, Cristo sobre mí, Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda...
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Queremos estar Contigo, oh Jesús, tú que perdonas al de corazón contrito y humillado. Felices la Virgen María, San José, y los reyes magos, al contemplarte. (ver artículo)
En familia, comparte la mesa en torno al Niño Dios que viene a salvarnos. Encendamos una vela en medio de la mesa, como signo de la presencia de Jesús entre nosotros. (ver artículo)
Ella, desde el momento en que fue concebida por sus padres, por gracia y privilegios únicos que Dios le concedió, fue preservada de toda mancha.
"Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios". (San Agustín)
Madre del Redentor, virgen fecunda, puerta del cielo siempre abierta, estrella del mar, ven a librar al pueblo que tropieza y se quiere levantar.
Oremos a Dios nuestro Padre, fuente de bondad y de misericordia, por medio de Jesucristo su Hijo, y así alimentar nuestra fe y nuestra esperanza en la vida eterna. (ver artículo)