Si quieres entender el cuerpo de Cristo, escucha al Apóstol, que dice a los fieles: Vosotros sois el cuerpo de Cristo y sus miembros (1Cor 12,27) (ver artículo)
El arado rompe, despedaza, abre, expone el alma al exterior para que la lluvia prepare, para que el sol germine la semilla. El dolor redime, cuando el alma responde al llamado. (ver artículo)
Arráncale una sonrisa a Jesús, de ese Rostro que puede iluminar las noches de oscuridad de muchas almas, desesperadas y dolientes. Luz que surgirá de Sus Ojos y consolará los corazones que esperan. (ver artículo)
Buscamos permanente, aunque aveces no sabemos bien qué buscar. Nos perdemos en los laberintos del mundo, confundidos y somos incapaces de comprender cuál es el sentido de nuestra propia existencia... (ver artículo)
Como una piedra lanzada a un estanque, que produce círculos que se abren más y más, el uno más grande que el otro, pero todos provenientes del mismo evento: La Piedra fundamental, Cristo. (ver artículo)
Es lindo, a no dudarlo, aunque todavía se puede sentir algún tipo de desencanto. No logramos una felicidad o satisfacción duradera, a lo sumo fogonazos de felicidad, de gozo. ¿Por qué? (ver artículo)
Demos alegría al mundo, demos esperanza y optimismo también. Y hagamos que nuestras sonrisas, nuestras palabras o nuestros silencios hagan crecer a quienes nos rodean... (ver artículo)
Los milagros, ¡si que son importantes! Jesús, en el testimonio de los Evangelios, realiza una abrumadora cantidad de milagros, los que son expresiones de Su Poder Sobrenatural. (ver artículo)