Señor, que puedes quemar mis impurezas humanas con Tu fuego abrasador. Leva las anclas que me sujetan a este mundo. Dame Tu fortaleza, cúbreme con Tu escudo.
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¡Porque sólo Tú eres! (ver artículo)
Hace pocos días recibí carta de un soldado español que está actualmente en Irak. El combatiente relata historias sorprendentes, de ataques permanentes, de día y de noche. ¡Es un verdadero infierno! Situaciones de guerra tremendas, en que el hombre (ver artículo)