Desde hace vario saños he comprendido la importancia de meditar sobre el propósito de Dios al crearme. Esta pregunta fundamental surgió quizás un poco tarde en mi vida. (ver artículo)
La orquesta de Dios
¡Tenemos la cura y no la compartimos con los demás! Ni siquiera usamos la vacuna en nosotros mismos. Nos estamos muriendo y la tenemos guardada allí, sin que nadie la utilice. (ver artículo)
Mi misión, entonces, es la de desarrollar una tarea particular dentro de ese Cuerpo, para que Dios vea en mi una realización cabal y efectiva del propósito para el que fui creado. (ver artículo)