El orden y el desorden
Desde su nacimiento, Argentina es de María. ¿Cómo dudarlo? Miremos nuestra bandera, esa franja blanca en el centro no puede ser más que el cuerpo Puro e Inmaculado de Ella, envuelto por el Manto celeste. ¿Y que podíamos encontrar en el centro, sino (ver artículo)
La formula es entonces simple, es una sociedad perfecta: la parte humana se esfuerza, y abre las puertas a la Gracia que Dios derrama abundantemente sobre el alma que trabaja. (ver artículo)
Por un momento pensemos en la Presencia Eucarística de Jesús: El está allí, llamándonos desde Su Verdadero Cuerpo y Sangre. Sin embargo nosotros, ¿cuántas veces lo olvidamos...? (ver artículo)