El ayuno, tradicionalmente como forma de mortificación y reparación por los pecados, como imitación y comunión con la pasión redentora de Jesucristo... nos puede ayudar en esta cuaresma. (ver artículo)
El abrazo que Dios nos regala aquí abajo, entre nosotros, es entonces un anticipo de los abrazos que Él mismo nos promete para cuando por Su Misericordia lleguemos a Su Presencia. (ver artículo)
Oh Santo Defensor de nuestras
almas, haz que la esperanza y la
caridad de nuestro corazón
puedan brotar, para en ese canto la tierra y el Cielo colmar. (ver artículo)
San Joaquín y santa Ana, padres de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, cuyos nombres se conservaron gracias a la tradición de los cristianos. (ver artículo)
Madre del emperador Constantino, que tuvo un interés singular en ayudar a los pobres y acudía a la iglesia piadosamente confundida entre los fieles. (ver artículo)
La fiesta de la Asunción, el 15 de agosto, es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Ella es nuestra Madre del Cielo. (ver artículo)