Vivir en el mundo, sin ser del mundo, es nuestro desafío. engamos la fe que nos permita ver a Dios en todos los momentos de nuestra vida. (ver artículo)
Vivir en el mundo, sin ser del mundo, es nuestro desafío. engamos la fe que nos permita ver a Dios en todos los momentos de nuestra vida. (ver artículo)
El nombre de un ser amado no pasa jamás, porque nuestra alma perdura por toda la eternidad, sin restricciones. Mi padre no era Juan, es Juan.
“Tu nombre, oh Madre de Dios, está lleno de gracias y bendiciones divinas. Invocar tu nombre siempre nos regala alguna gracia. (ver artículo)