Los milagros valen como Signo de la Presencia real del Señor, como una marca indeleble que dice "aquí ha estado Dios". Nosotros, como cristianos de fe, debemos reconocer y agradecer esos milagros. (ver artículo)
Los milagros valen como Signo de la Presencia real del Señor, como una marca indeleble que dice "aquí ha estado Dios". Nosotros, como cristianos de fe, debemos reconocer y agradecer esos milagros. (ver artículo)
Si fuéramos buenos, seríamos verdaderos paladines en la defensa de la verdad, de la justicia, y de la búsqueda del camino de la luz.
Es lindo, a no dudarlo, aunque todavía se puede sentir algún tipo de desencanto. No logramos una felicidad o satisfacción duradera, a lo sumo fogonazos de felicidad, de gozo. ¿Por qué? (ver artículo)
Algunas personas pudieron de testimoniar el contacto del Cielo en forma directa, otros recibimos referencias diversas de la Presencia de Dios aquí. (ver artículo)
María, Omnipotencia Suplicante, todo ruego, toda oración, como lo vemos en sus manos unidas, la vista elevada al Cielo. Ella pide por nosotros todo el tiempo. María, mediadora ante Jesús. (ver artículo)
María fue el Arca de la Nueva Alianza, porque acogió al Verbo Encarnado, al que le dio vida como Hombre. Nosotros también tenemos que ser la Casa de Dios...
Mientras tanto, en estos tiempos , unos pocos llegaban a las puertas del Reino utilizando sus muletas. Allí el Rey y Su Hijo los esperaban felices.
¡Que difícil es para el Señor el conseguir obreros fieles, humildes y obedientes! Obreros que no pregunten, que no juzguen, que no opinen o quieran mandar a los demás.
Los fogonazos de felicidad que vivimos aquí, no son más que una muestra, un anticipo de lo que vamos a vivir en el Reino prometido.
Llama la atención la gente con un corazón sencillo, aquellos que hacen de lo complejo, de lo sofisticado, algo cotidiano, entendible por todos... como, probablemente, es Dios... (ver artículo)