Viajando hacia Damasco, cuando aún buscaba la muerte de los discípulos del Señor, el mismo Jesús glorioso se le reveló en el camino.
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María, Madre de Jesús y nuestra, nos señala hoy su Inmaculado Corazón. Un corazón que arde de amor divino y nos remite de manera directa y misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús. (ver artículo)