Cristo conmigo, Cristo ante mí, Cristo tras de mí, Cristo en mí, Cristo bajo mí, Cristo sobre mí, Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda...
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La letra y el mensaje, junto a la melodía, componen una alabanza y agradecimiento a Dios tan exquisito y delicado, que nos eleva el espíritu hasta el cielo... (ver artículo)
“Estoy muy contenta, uno se siente impresionado de la Obra de Dios a través del sufrimiento, de tantas personas que rezan por mí”, escribió agradecida la hermana Cecilia. (ver artículo)
Leonardo era un maestro de lo enigmático. Se torna imposible para la mente comprender totalmente el misterio que irradian sus obras. (ver artículo)