Dios quiere que venzamos a las tentaciones y seamos Luz para el mundo. Cuando obedecemos a las inspiraciones del Espíritu Santo.
(ver artículo)
(ver artículo)
La tristeza, la decepción o las preocupaciones, usualmente nos arrebatan la paz y debilitan nuestro ánimo. (ver artículo)
Somos poco perseverantes, no podemos negarlo. Cuando Dios más nos necesita, más le fallamos. El nos da infinitas Gracias, pero cual veletas nos volteamos a un lado u otro frente a la menor brisa del mundo. ¿Cuántas veces nos sentimos inspirados por (ver artículo)
“Señor Jesucristo, (ver artículo)