Respondamos a los llamados de Dios siempre, en todo lugar, cuando Él nos convoque, cuando Él derrame Sus Gracias cerca de nosotros.
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Un acto de heroísmo puede más que mil plegarias, es la llama que quema nuestros pecados ante la Mirada de nuestro Adorable Jesús. El se abraza a nosotros y llora de emoción. (ver artículo)