Amado Padre, Tú que eres fuente de sanación, de poder, de milagros, acudimos a ti confiados para ser sanados y nos ponemos bajo tu presencia
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Jesús, mi Buen Pastor, enséñame a rezarte como una buena oveja de Tu rebaño, para que Tu seas mi guía y mi consejo — 4º Domingo de Pascua, día del Buen Pastor. (ver artículo)