Presidida por esta imagen, la devoción a Santa María de Montserrat se extendió rápidamente por las tierras de Cataluña y, llevada por la fama de los milagros que se obraban en la montaña (ver artículo)
Quiero consagrarme a ti con todo el fervor de mi espíritu. Sobre el ara del altar en que te inmolas por mi amor, deposito todo mi ser y mi alma. (ver artículo)
Por la intercesión de San Miguel Arcángel y el Coro de los Santos Serafines, te pedimos Señor que nos libres de todo mal, especialmente de esta pandemia. (ver artículo)
Tomás, uno del grupo de los doce, a quien llamaban «el Mellizo», no estaba con ellos cuando se les presentó Jesús... Y Jesús le dijo: Trae tu mano y métela en la herida de mi costado (ver artículo)
Señor mío, Cristo, yo que te veo en la Cruz clavado y veo en ella el peso de mis pecados. No puedo más que el contemplaros, amaros y abrazaros... (ver artículo)
El obispo de Tolosa San Saturnino le envió a predicar el Evangelio a Pamplona, le consagró por su primer obispo y, vuelto después de algunos años a las Galias, predicó el Evangelio en el norte de Francia (ver artículo)
María tiene en esta manifestación una identificación clara con la orden de los Carmelitas y con San Simón Stock del Monte Carmelo, a quien la Virgen le entregó el escapulario. (ver artículo)
"La primera virtud que necesita un religioso (después de la caridad) es la humildad". "No antepongan nada absolutamente a Cristo"
—De la Regla de vida de San Benito (ver artículo)