Descubrió que en lo vivido hasta entonces, había sido víctima de una terrible "estafa". Jesucristo salió a su encuentro, experimentó el perdón y encontró la felicidad.
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Repentinamente percibí una sensación diferente, indefinible, casi ajena, diría, que me puso en alerta. Me sentí pleno de una paz infinita que se apoderaba de todo mi ser. (ver artículo)
La vida perfuma cuando se ofrece como don, pero esinsímpida cuando se vive para uno mismo. (ver artículo)