Meditaciones

Bienaventurados

Así fue en Belén, más de dos mil años atrás. Una pareja pobre y callada avanzaba con un pequeño burrito que golpeaba con sus pezuñas las piedras del sendero.
(ver artículo)

¿A qué temo más?

Santo temor de Dios, sé mi brújula cada día. Ahuyenta los falsos temores del mundo, dame la fortaleza necesaria para no tener miedo alguno a los avatares de mi vida... Lléname de Ti, Señor. (ver artículo)

Herido en mi vanidad

Nuestra vanidad es ese orgullo que nos dificulta aceptar que las cosas son simplemente como son, y que no tiene sentido andar presumiendo o defendiendo quienes somos, o cuanto somos (ver artículo)

Las almas son Mi Casa

Esta esfera azulada que se llama Tierra, y que aún sigue girando, ya recibió la visita de la Palabra Creadora, del Verbo de Dios... y nos dejó Su Presencia en la forma de Pan y Vino (ver artículo)

No tenemos dónde huir

Aun como católicos nos sentimos rodeados de confusión, porque mientras vemos con claridad lo que significa nuestro ser cristiano, encontramos enormes dificultades en ser comprendidos... (ver artículo)

El Gran Carpintero

No nos esforcemos en lograr un mundo formado sólo de martillos... Dejemos que el Adorable Carpintero haga en Su Taller el mejor uso de Sus Herramientas...
(ver artículo)