Meditaciones

Reina del Cielo

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Jesús, elevado en la Cruz, nos regaló una Madre para toda la eternidad. Juan, el Discípulo amado, nos representó a todos nosotros en ese momento y luego se llevó a María con él, para cuidarla por los años que restaron hasta su Asunción al Cielo. María (ver artículo)

El dolor es el arado

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El arado rompe, despedaza, abre, expone el alma al exterior para que la lluvia prepare, para que el sol germine la semilla. El dolor redime, cuando el alma responde al llamado. (ver artículo)

El reencuentro

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Me dices Yo quiero. Te respondo no puedo. Me pides escúchame. Te digo ¿Quién eres? Me dejas a solas. Te reclamo ¿por qué me abandonas? Me miras en silencio. Yo miro al mundo. Me esperas. Te ignoro. Me buscas en mi desesperación. No se qué puedas (ver artículo)

Aunque te niegue

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Ámame Señor aunque te niegue o aunque te llame con falsas dádivas ámame pese a mis insistentes caídas o los insignificantes ruegos desde mi alma. Espérame Señor en cada rincón de mi casa aunque se que no merezco Tus Palabras Tú espérame porque (ver artículo)