A los 7 años, María Emilia ilumina su orfandad con una inefable experiencia en su alma: Siente la presencia de la Virgen María con Jesús en los brazos (ver artículo)
La Iglesia concede cada año, por la fiesta de Todos los Santos y fieles difuntos indulgencia plenaria para ofrecer por las almas del purgatorio. (ver artículo)
En el edificio de la Iglesia siempre está el amigo esperando, y ese amigo es Dios, nuestro Señor. Y, afortunadamente hay muchas puertas por donde entrar. (ver artículo)
Entre Jesús y María, bajo el aspecto sacramental de la Eucaristía, hay una proximidad, porque el cuerpo de Cristo es remotamente el mismo cuerpo engendrado. (ver artículo)