Una vez que clavaron los brazos de Jesús en el patíbulo, parte horizontal de la cruz, debieron subirlo al palo vertical. Luego llegaría el momento de clavar sus pies.
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El refugiado llegaba a horas intempestivas hasta el portal del paseo de la Castellana, 12. Margarita los acogía amistosamente en su vivienda. (ver artículo)
Habla cuatro idiomas, toca el violín y es decididamente católico. Padecer síndrome de Down no fue un obstáculo. Mira este hermoso testimonio de vida. (ver artículo)