Deseó ardientemente acompañar al papa Sixto II en su martirio. Por la fe de Cristo superó el tormento del fuego, y el instrumento de su tortura se convirtió en distintivo de su triunfo (ver artículo)
Clara, virgen de la Orden de los Eremitas de San Agustín, un crucifijo, 3 clavos, la corona de espinas y un látigo fueron encontrados en su corazón. (ver artículo)