Nuestra Señora de Akita – Japón, 1973/81
El santo le dijo un día que uno de los grandes dolores que sentía era cuando tenía que cambiarse la camiseta. Era el dolor que sentía en la herida del costado. (ver artículo)
El Señor Jesús siempre nos regala signos de su Real Presencia. Lo podemos ver y celebrar en cada Eucaristía, pero al mismo tiempo también nos deja muestras claras de su amor infinito. (ver artículo)