Si, mi Jesús. He aprendido a ser feliz en los momentos de angustia porque sé que Tú me recogerás de esta noche de mi alma y me volverás a la luz. (ver artículo)
¡Tenemos la cura y no la compartimos con los demás! Ni siquiera usamos la vacuna en nosotros mismos. Nos estamos muriendo y la tenemos guardada allí, sin que nadie la utilice. (ver artículo)
La oración y meditación nos deben ayudar a descubrir nuestras virtudes y defectos, nuestras luces y sombras. Luces que debemos poner a trabajar para ascender en nuestra elevación hacia Jesús. (ver artículo)
Sepamos ver en el llamado de la Madre de Dios la invitación a caminar, para que el camino sea un encuentro con Jesús en nuestro corazón. (ver artículo)
El Señor se nos manifiesta en lo pequeño, como en aquel atardecer donde mi amiga supo ver a Dios mostrándole cuan Caballero es. Mira a tu alrededor, construye tu vida desde lo que tienes... (ver artículo)
Un acto de heroísmo puede más que mil plegarias, es la llama que quema nuestros pecados ante la Mirada de nuestro Adorable Jesús. El se abraza a nosotros y llora de emoción. (ver artículo)
Las almas santas tienen ganada la eternidad de ser felices en un estado de permanente unión con Dios. Y también quienes culminan su vida terrenal en el Purgatorio son almas destinadas al Reino. (ver artículo)
Tener un plan de vida es tan importante como el aire que respiramos, como la comida que nos sostiene día a día. Debemos reflexionar sobre nuestra misión en este mundo y por qué estamos aquí. (ver artículo)