Jesús, paciente y silencioso, deja que nuestra alma sane y cicatrice. El cura nuestras heridas, disuelve nuestros recuerdos dolorosos y abre caminos de esperanza. (ver artículo)
María, Omnipotencia Suplicante, todo ruego, toda oración, como lo vemos en sus manos unidas, la vista elevada al Cielo. Ella pide por nosotros todo el tiempo. María, mediadora ante Jesús. (ver artículo)
La multitud respondió con una fervorosa aclamación, gritando que amaban a Jesús y que estaban dispuestos a seguirlo... Necesitamos una generación de jóvenes que abracen el anhelo de la santidad (ver artículo)
La parte humana de la iglesia es la visible, la que percibimos con nuestros ojos y nuestros sentidos. Y la parte espiritual es la invisible, pero que inspirada por el Espíritu Santo. (ver artículo)
Como él mismo lo gritó al mundo: ¡TOTUS TUUS!. Soy todo tuyo, así se definió, propiedad de la Virgen, totalmente consagrado a Ella. Devoto y enamorado de la Virgen María (ver artículo)
¡Que difícil!. Una capa de la cebolla que nos cuesta mucho arrancar. ¡Cómo tenerlo al Señor presente todo el día, si estoy tan ocupado en mis cosas cotidianas! (ver artículo)
Las obras de bien, que siempre son obras de Dios, brotan de Sus manos maestras en forma imprevista y haciendo que surjan de quien ni siquiera había anticipado tal posibilidad. (ver artículo)
El miró a Su Madre como Hombre, y con una sonrisa aceptó el ruego de cambiar Su Voluntad, sabiendo que nada que Ella pidiera podría estar mal. (ver artículo)
El Señor fue coronado de espinas como burla suprema. El único Rey Verdadero, digno del mejor trono, recibió una Corona hecha de Espinas. (ver artículo)