Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios. (ver artículo)
Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos. (ver artículo)
La presencia del Señor habita en la familia real y concreta y los Santos Ángeles se alegran con toda familia, pues la familia es el primer y el gran amor de Dios (ver artículo)
Sus éxtasis, curaciones milagrosas y sucesos sobrenaturales eran tan frecuentes que no se conocen en semejante cantidad en ningún otro santo. (ver artículo)
Me encuentro muy feliz; y aunque hay mucha pobreza y miseria, Dios se digna darme también consuelos, que nunca me había esperado. —P. Damián— (ver artículo)
Por estas siete excelencias, pedir a la Santísima Virgen santidad en el alma y pureza en el cuerpo, buena muerte y verse libre del Purgatorio. (ver artículo)
Humillado, el diablo se vio forzado en nombre de Cristo a cantar la gloria de María, mediante un soneto en italiano, ¡perfecto en construcción y en teología! (ver artículo)