La fiesta de la Asunción, el 15 de agosto, es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Ella es nuestra Madre del Cielo.
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El jueves posterior a la solemnidad de Pentecostés, celebramos la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. (ver artículo)
Oremos a Dios nuestro Padre, fuente de bondad y de misericordia, por medio de Jesucristo su Hijo, y así alimentar nuestra fe y nuestra esperanza en la vida eterna. (ver artículo)