El jueves posterior a la solemnidad de Pentecostés, celebramos la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. (ver artículo)
El jueves posterior a la solemnidad de Pentecostés, celebramos la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. (ver artículo)
Lleno de Espíritu Santo y de fe, que formó parte de los primeros creyentes en Jerusalén, predicó el Evangelio en Antioquía e introdujo entre los hermanos a Saulo de Tarso (ver artículo)
María es madre de los miembros de Cristo, porque ha cooperado con su caridad a la regeneración de los fieles en la Iglesia. (ver artículo)
Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá no morir en desgracia (ver artículo)
La resurrección del alma es encontrar el amor de Dios, y es EL el que hace arrancar nuestros motores para poder volar majestuosos, entregados a Su Potencia Salvadora, hacia el Reino de Cristo. (ver artículo)
¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que eres tú...
Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. (ver artículo)
Oremos a Dios nuestro Padre, fuente de bondad y de misericordia, por medio de Jesucristo su Hijo, y así alimentar nuestra fe y nuestra esperanza en la vida eterna. (ver artículo)
En esta fiesta celebramos el momento en el que Jesús regresó al Cielo con su Padre, después de haber cumplido su misión en la tierra.
Filósofo, siguió íntegramente la auténtica sabiduría conocida en la verdad de Cristo, lo que enseñó en sus escritos. Y por confesar que era cristiano, fue condenado a la pena capital (ver artículo)
Muchas veces le decimos a Dios: Señor, yo quiero hacer Tu Voluntad, pero no sé cómo conocerla. ¡Ayúdame! Entonces tenemos que poner los pies en el Camino y avanzar con paso decidido... (ver artículo)