La misa es la forma de orar más conocida por la humanidad, pero no siempre funciona. A continuación aconsejamos algunas prácticas que pueden ayudar a que se siga con interés y devoción.
1: Comienza con una oración en silencio.
“Señor Jesucristo, (ver artículo)
Garabandal, Santander, España
El Arcángel San Miguel se aparece a cuatro niñas, en preparación de la visita de la Virgen María, que se produce algunos meses después. A lo largo de más de cuatro años (desde 1961 a 1965), se producen en Garabandal
Como está dicho en la parábola de los talentos, quien más recibe, más debe rendir ante el Patrón. A quien menos se da, en cambio, menos se pide.
Rita cuenta que en estos testimonios suele escuchar “historias en las que Nuestra Señora siempre llamó a estas personas a la conversión y a caminar hacia Jesús..."
El autor de "Las seis puertas del enemigo", nos advierte acerca del peligro de abrir las puertas al demonio y su acción extraordinaria.
En estas páginas se intenta analizar las tinieblas que, en ocasiones, se mezclan con la acción de Dios a través de los hombres.
¿Tienes una Viña en la que trabajas para la obra de Dios?. ¿Crece tu Viña, aumenta el producido en ella, se incrementa tu gozo al ver los resultados concretos?
Haced, Santa mía, que mis palabras, obras y traje respiren y rebosen humildad; y dadme una solución para las necesidades que sufro.
Repentinamente percibí una sensación diferente, indefinible, casi ajena, diría, que me puso en alerta. Me sentí pleno de una paz infinita que se apoderaba de todo mi ser.
La oración más antigua conocida hasta la fecha, dirigida a la Theotokos (en griego, Θεοτοκος significa “portadora de Dios”)