El miró a Su Madre como Hombre, y con una sonrisa aceptó el ruego de cambiar Su Voluntad, sabiendo que nada que Ella pidiera podría estar mal. (ver artículo)
El miró a Su Madre como Hombre, y con una sonrisa aceptó el ruego de cambiar Su Voluntad, sabiendo que nada que Ella pidiera podría estar mal.
Nunca se llega al pecado sin haber antes perdido la batalla frente a la tentación. ¡Sepamos reconocerla, y apartemos a nuestra alma de ella!
Y tú, ¿a quién te quieres parecer? Acaso a algún personaje famoso... ¿Quieres imitar a Aquél que caminaba por las calles serpenteantes de Jerusalén?
La lucha interior contra el verdadero enemigo, nuestra propia tentación, debe ser el principal campo de batalla del esfuerzo cotidiano en defensa del bien.
¿Cómo trabajas tus talentos? ¡Cuida y multiplica los talentos que el Señor te ha dado y te da día a día, llegará la hora de rendir cuentas por ello!
Que sea Dios quien haga cada hora de nuestro día, que Su Voluntad domine nuestro interés, para rendirnos a Su amor de Padre Creador.
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Mírame mi Niño Jesús, no quiero caer. No quiero que se corte el cordel de mi fe, ni que la cola de la esperanza que me mantiene estable me falte.
El Señor fue coronado de espinas como burla suprema. El único Rey Verdadero, digno del mejor trono, recibió una Corona hecha de Espinas.
Señor, dame una vida nueva, sáname de mis cánceres espirituales, haz que Tu Fuego queme todos los tumores que se han adherido a mi alma. Que tu dolor fructifique...
Hagamos de nuestra vida una competencia de amor: ¡Veamos quien es capaz de dar más, y quien de devolver más!