Frente al dolor, siempre hay una elección: encerrarnos en la herida o dejar que el perdón transforme el corazón. Cristo en la cruz nos muestra este camino.(ver artículo)
Frente al dolor, siempre hay una elección: encerrarnos en la herida o dejar que el perdón transforme el corazón. Cristo en la cruz nos muestra este camino.