La Iglesia celebra el nacimiento de Juan (24 de junio) como algo sagrado y él es el único de los santos cuyo nacimiento se festeja.
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Oremos a Dios nuestro Padre, fuente de bondad y de misericordia, por medio de Jesucristo su Hijo, y así alimentar nuestra fe y nuestra esperanza en la vida eterna. (ver artículo)