La Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia y Reina del Universo, nos acompaña maternalmente en este camino, ofreciéndonos Su Amor de Madre, para que nos dejemos llevar a Jesús. (ver artículo)
Junto a la cruz, viendo morir al Hijo que concebiste virginalmente y alumbraste corporalmente, nos concebiste a todos nosotros virginalmente y nos alumbraste espiritualmente. (ver artículo)
Santa Mónica que, siendo esposa atribulada y afligida, supo beber en silencio el cáliz de sus tribulaciones, y con sus santísimos ejemplos y prudentísimos consejos consoló a muchas madres y esposas. (ver artículo)