La sangre del San Juan Pablo II, después de más de 10 años permanece inexplicablemente, fresca y sin secarse. [Mira la entrevista] (ver artículo)
La sangre de San Juan Pablo II se licúa y recorre Latinoamérica
La Virgen María encargó a San Juan Diego que recogiera en su tilma rosas de Castilla que habían florecido a pesar del invierno para que se las presentara al Arzobispo de México. (ver artículo)