+ ¡Oh tesoro inagotable de la pureza de la intención que haces perfectas y tan agradables a Dios todas nuestras acciones! Oh Jesús, Tú sabes que débil soy, por eso quédate siempre conmigo, guía mis acciones, todo mi ser. Tú, mi mejor Maestro. (ver artículo)
Él es la prueba de que con el fin de ser un seguidor bueno y genuino de Cristo, no hay necesidad de grandes cosas, es suficiente tener las virtudes comunes.