Santa Teresita escribía: "puse mi mirada hacia la imagen de Nuestra Señora y... caló hondo en mi alma la "sonrisa encantadora de la Santísima Virgen" (ver artículo)
La vida del Padre Pachús era un baile de máscaras en las que él mismo no se atrevía a quitársela y empezar a vivir de cara a Dios y menos a la realidad. (ver artículo)
Durante la última persecución de la Santa Iglesia Romana se sentará Pedro Romano, quien alimentará a su rebaño entre muchas tribulaciones. (ver artículo)
Su don y su sueño no han sido excluyentes, sino complementarios y utiliza su talento para alabar a Dios a través del piano o del órgano (ver artículo)