8 testimonios de mujeres embarazadas tras una violación

Argentina vive un momento crucial en su historia. El Congreso vota legalizar el aborto, que de aprobarse impediría el nacimiento de miles de niños. Hijos como las protagonistas que dan su testimonio a continuación. Estas ocho mujeres, o fueron concebidas en una violación, o se quedaron embarazadas en una agresión sexual. Son felices con sus hijos. Precisamente, la violación es la puerta abierta que los abortistas utilizan para justificar una ley promuerte.

Salvar el 1, organización que recoge el testimonio de mujeres como ellas, ha trabajado intensamente para ofrecer a los diputados, estos potentes argumentos a favor de la vida. Y su presidenta, Rebecca Kiessling, ha escrito esta carta a los legisladores para hacerles llegar estas historias y pedirles que tengan en cuenta al más débil: el hijo:

Estimado/a Diputado/a:

rebeca kieslingMe llamo Rebecca Kiessling, soy americana, esposa y madre de cinco hijos, dos de ellos adoptados. Soy la presidenta de SaveThe1 (SalvarEl1), asociación internacional que lucha por la defensa del derecho a la vida de todos los seres humanos, especialmente los más desprotegidos.

Un buen número de personas de nuestra organización son de Argentina y me han animado a escribirle esta carta.

Estos últimos meses he quedado consternada viendo el incremento de ciudadanos que reclaman la despenalización del aborto en Argentina. Para alguien como yo que ha sido concebida en una violación ya es duro saber que en la actualidad se permiten las “excepciones” cuando una mujer dice que su hijo ha sido concebido en una violación, si un médico diagnostica que el bebé tiene malformaciones incompatibles con la vida o si afirma que la madre corre peligro de morir. Estas tres alegaciones pueden ser o no ciertas, pero las tres están discriminando a las personas más vulnerables de la sociedad que son los que requerirían una protección más efectiva. Además, esta semana, el Congreso votará si el aborto será legal en el país en cualquier supuesto con lo que, de salir la votación favorable, Argentina sería el quinto país latinoamericano en despenalizarlo sin esas restricciones, después de Cuba, Uruguay, Guayana, Chile y algunas partes de México y el asesinato de niños por nacer estará permitido. Ninguna ley los amparará.

Argentina, el campo de batalla

Ya, anteriormente, había escrito sobre la legislación del aborto que se quería establecer en Argentina y, ahora, quisiera añadir más argumentos. SaveThe1 es una organización de unas 450 personas que fueron concebidas en una violación como yo, madres que concibieron un hijo tras ser violada y que lo están criando, madres que tras dar a luz lo dieron en adopción y otras, que incluso lo abortaron y hoy lo lamentan. Además, tenemos centenares de madres a las que se les aconsejó abortar porque el diagnóstico del hijo que esperaban era de incompatible con la vida. Valoramos la vida y deseamos que el Senado de Argentina continúe protegiéndola sin discriminación.

Nuestra filial en lengua castellana es Salvar El 1, ese 1% que está orillado por esta legislación y que en USA representa tan solo el 1% de los abortos que se realizan. Defendemos los llamados “casos duros” en el debate del aborto. Ahora mismo tenemos casi 40.000 seguidores en nuestra página de Facebook de Salvar El 1. Desde la rompedora noticia de que en Argentina se busca legalizar el aborto, hemos recibido un aluvión de historias de argentinas que desean compartir con nosotros sus testimonios. Ellas se animan a dar la cara al leer mi historia y las de otras muchas personas de nuestra organización. Muchas voces se están alzando en Argentina, pero, lo más importante, las voces de los más inocentes se van a escuchar y se alzará la voz en defensa de aquellos niños argentinos por nacer que todavía no la pueden alzar y que están en riesgo.

“¿Por qué al bebé inocente se le sentencia a muerte?”

Así, por ejemplo, Karina Estrella Etchepare, argentina, concebida en una violación. Su madre fue violada por su padrastro a los 14 años. La dio en adopción. Testificó recientemente en el Congreso cuando se debatió el nuevo proyecto de ley que se quiere votar y ella se pregunta: “¿Alguien se atreve a decirme que su vida vale más que la mía porque soy fruto de una violación? Argumenta que “la madre y el hijo son víctimas del violador, por eso hay que protegerlos. Nadie tiene derecho a decir que una vida vale menos que la otra, y mucho menos la del fruto de una violación, porque ese bebé desconoce cómo fue engendrado. Si al violador, con suerte, se le sentencia a 15 años de cárcel, ¿Por qué al bebé inocente se le sentencia a muerte?”.

Como yo, Margarita Juncos, de Argentina, fue concebida tras una violación. Su madre tenía 17 años cuando fue violada y dio a luz a su hija sola en un centro de ayuda a la mujer. Tristemente, falleció a los dos meses de algún problema de corazón y ella fue criada por su abuelo materno. Ya adulta, esposa y madre, conoció por azar la verdad de su concepción y nacimiento. Valora el regalo de la vida que le dio su madre en las peores circunstancias y no guarda rencor a su padre biológico.

“El hijo no tiene la culpa”

Anahi y su Bebe (ft img)Por otra parte, Anahí Retsar, también de Argentina, quedó embarazada tras una violación a la temprana edad de 14 años. Ella contactó con Salvar el 1 para contarnos su historia de la que se puede extraer una gran enseñanza. En sus palabras: “Nunca se me hubiera pasado por la cabeza matar a ese niño porque ser violada y ser una asesina y encima echarle la culpa a alguien que no la tiene, son cosas diferentes. El hijo no tiene la culpa de la mala acción de su progenitor y no tiene que pagar por su crimen”.

Hoy Anahí está casada, es madre de varios hijos, algunos adoptados y su hijo mayor, Catrial, ya la ha hecho abuela.

Adriana Shinki, de Argentina, fue concebida en una violación cuando su madre tenía sólo 11 años. Al no poder hacerse cargo de ella, la dejó en un orfanato donde sabía que iban a criarla y a procurarle cariño. Con los años tuvo la dicha de conocer a su madre y relata en el blog de Salvar el 1: “¿Cómo voy a estar enojada con la mujer que me dio la vida?”.

Desde el sentir de quien se sabe concebido en violencia, pero criado en el amor, Adriana aconseja a todos aquellos que de cuestionan las excepciones: “Si hay alguna mujer que ha sido violada y que espera un hijo fruto de ese acto y que está leyendo mi historia, le diría que al tener a ese hijo va a darse cuenta que todo lo malo pasa por algo y que un hijo es lo más hermoso del mundo y jamás se van a arrepentir por no matarlo. Él es su hijo, da igual cómo llegara, y es el único que las va a amar por la simple razón de que es su mamá. A las personas que son fruto de una violación les diría que, obviamente; ellos no tienen la culpa de cómo fueron concebidos y que su vida no vale ni más ni menos que otras. Valen los mismo porque todos somos humanos y tenemos derecho a vivir nuestras vidas”.

“Ese bebé se convirtió en mi motivo de vida”

Sofía, también de Argentina, fue violada hace cinco años. A los seis meses de su violación y en una situación de depresión y abatimiento por lo sucedido, supo en una revisión médica rutinaria que estaba esperando un hijo de su violador. Contra todo lo que se podía esperar, “Ese bebé se convirtió en mi motivo de vida, en el amor de mi vida y en mi vida. Mi hijo ahora tiene 4 años y se llama Ian que quiere decir “enviado del cielo”. Él es el milagro que Dios me regaló después de una desgracia y mi fortaleza para seguir adelante. Aún estoy en tratamiento para superar lo qué pasó, pero con él mi vida pasó de ser una pesadilla a ser un sueño”.

Como en el caso de Sofía, muchas madres por violación relatan como ese hijo inesperado y no deseado ni buscado, fruto de la barbarie, fue su motivo para seguir adelante y lo único bueno que salió de ese acto horrendo. El bebé concebido, es el triunfo del bien contra el mal.

“No hay nada como dar a luz y ser madre”

Claudelina Sanabria, residente en Argentina, fue violada a los 11 años y quedó embarazada. Sin saber apenas qué había ocurrido, se encontró delante del juez tutelar de menores que la animó a abortar. Pero cuando éste le explicó qué era un aborto supo que significaba asesinar al hijo que llevaba en su vientre. Con palabras entrecortadas de niña asustada pero la sabiduría de una anciana, rechazó el aborto y dio a luz a su bebé. “Si tuviese que aconsejar a una muchacha que espera un hijo tras una violación, le diría que fuera fuerte y que opte por la vida. No se arrepentirá. Yo lo pasé y no hay nada como dar a luz y ser madre. Ojalá pueda hacer entender a todas esas personas que nadie tiene derecho de sacar la vida de un inocente”.

Viviana Victoria, también de Argentina, sufrió abusos sexuales desde sus doce años por parte de un amigo de la familia mucho mayor que ella y quedó, finalmente, embarazada a los catorce años. Pero lejos de ser defendida por su familia o las autoridades, se vio obligada a casarse con su violador. El matrimonio forzado y la situación de maltrato que sufría acabo casi con su salud física y psíquica, pero, nuevamente, el hijo engendrado fruto de la violencia fue su salvador. Así relata a Salvar el 1: “El hijo que di a luz vino a quitarme esos deseos de suicidarme que tenía y toda mi infelicidad. Me salvó la vida y me dio esperanza a pesar de la manera en la que llegó a este mundo”.

Akli Ahlet de Argentina, quedó embarazada tras ser violada en un automóvil, y tuvo que superar, no sólo las secuelas de una violación y su recuerdo, sino el desprecio de la sociedad hacia su hijo concebido en violencia y estigmatizado incluso por los propios médicos que la trataban. Como relata e Salvar el 1 en el blog: “La doctora me dijo que mi hijo era un asco y todo por un crimen que no cometió. Decía que no iba a sobrevivir si ya tenía esos bajos de glucemia. Yo me puse a llorar y a decir que no entendía por qué se ponía en contra de mi hijo si él no había hecho nada malo”.

“Es mejor adoptar que abortar”

María de la Paz Rodríguez, también argentina, fue concebida en una violación y entregada en adopción.

Hoy está felizmente casada y es madre de dos niñas. Ella misma explica al mundo, orgullosa: “Mis hijas son pro vida. Nietas de una abuela violada, quien eligió no abortar y dar en adopción su madre (yo), por lo tanto, una mujer valiente. ¡De lo contrario mis hijas no existirían!

¡Felizmente adoptada! Soy una privilegiada de la vida… porque tuve dos madres: Una que me dio LA vida y otra que me dio SU vida “¿Quién se atreve a decirme que no debía nacer por ser bebé no deseado gestado durante una violación? Puedo amar. No soy una abominación de la naturaleza por no ser engendrada con amor”. ¡Es mejor ADOPTAR que ABORTAR! porque cada vida vale”.

Tristemente, la mujer víctima de la violación es señalada por proteger y amar a su estirpe y no se comprende que ese bebé pueda ser amado por ella a pesar de haber sido concebido en una violación.

Por favor, entiendan que legalizar el aborto para casos de violación y otras excepciones sólo muestra que hay vidas que valen más que otras. ¿Se imaginan creando “excepciones” para bebés asiáticos o africanos o judíos? El mensaje es que ellos no merecen la pena y no hay que proteger sus vidas. Habría una hecatombe internacional si, algún día, se propusiera esto. Sí, es lo mismo en nuestro caso. Y sentimos que existe una gran apatía cuando se trata de valorar nuestra vida. Las madres que tienen hijos concebidos en una violación afirman que ellos son señalados con el dedo y despreciados y a ellas se las pone en entredicho por no haber abortado y porque aman a ese niño.

Que no corra la sangre de niños argentinos

Agradecemos la empatía con las víctimas de una violación, pero ellos tienen cuatro veces más posibilidades de morir en un aborto el año que viene que de ver la luz. En el libro del Dr. David Reardon, Víctimas y Vencedores: Aprendiendo más acerca de sus embarazos, abortos y de los niños concebidos en violación, él cita los estudios realizados al respecto. Tras un aborto, las víctimas de violación tienen un índice más alto de suicidios y adicción a drogas. Los violadores, pederastas y proxenetas adoran el aborto ya que destruye la evidencia del delito y los faculta para seguir. Con frecuencia, la propia madre de una muchacha también ha permitido que trafiquen con su cuerpo o la ha dejado desprotegida. Es el bebé en estas situaciones quién ofrece evidencia de la violación. Si de verdad queremos proteger a la víctima de un abuso, debemos defenderla de su violador y no de su hijo.

Argentina, eres una gran nación, mucho mejor que otras, porque has establecido una cultura dónde la gente es amada y valorada. Las argentinas que han dado su testimonio más arriba han sabido compartir sus historias de amor por la vida porque todas ellas aman a sus hijos sin importar cómo fueron concebidos. Por favor, no acepten la cultura de muerte y discriminación de nuevo. Nos urge decir a sus senadores, a usted en particular, que NO voten a favor de la despenalización del aborto. Voten NO a la legalización de la muerte de un inocente. No permitan que la sangre de inocentes bebés argentinos salpique su suelo.

Afectuosamente, Rebecca Kiessling
Presidenta de Salvar El 1

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Fuente: Religión en Libertad