Virgen de los pobres

“Soy la Virgen de los Pobres… …Crean en Mi, Yo Creeré en Ustedes”
Ocho apariciones a la niña Mariette Beco  del 15 de enero al 2 de marzo de 1933, Bélgica.
Aprobada por la Santa Sede el 22 de agosto de 1949

Doce días después que Nuestra Señora, habiendo mostrado su corazón de oro, le dijo “Adiós” a los niños de Beauraing, Bélgica, hizo sentir su presencia maternal otra vez en Banneux, Bélgica, unas cincuenta millas al noroeste. Mariette Beco, una niña de 11 años de edad, recibió ocho apariciones de la Virgen. La devoción a la Virgen de los Pobres fue aprobada por la Iglesia y se ha propagado por todo el mundo. La Devoción a la Virgen de los Pobres en Latinoamérica

Localización geográfica

Bélgica es un pequeño país en el norte de Europa, entre Francia y Alemania. Banneux Notre-Dame es un pobre caserío agrupado en torno asu iglesia. No aparece en los mapas. Depende del pueblo de Louveigné y está a 25 Km. de Lieja, capital de la provincia. Se encuentra en una pequeña meseta de las Ardenas Belgas, de una altitud de 325 metros. Se halla encuadrado en por los bonitos valles del Ambléve, de la Vesdre y de la Hoëgne. En la carretera de Louveigné a Pepinster, a un kilómetro de la iglesia, se encuentra, a la izquierda, la humilde casa de la familia Beco, frente a ella hay un pequeño huerto. El lugar es húmedo y pantanoso, por eso le llaman “La Fagne”, que significa el fango. Al otrolado de la carretera empiezan los grandes bosques del Eifel.

La Familia Beco

Vidente MarietteEn 1933, la familia Beco se compone del matrimonio y sus siete hijos. Mas tarde tendrán cuatro mas. Mariette Beco era la mayor, nacida el viernes 25 de Marzo de 1921 (fiesta de la Anunciación que ese año coincide con el Viernes Santo). Pero en la casa de los Beco la religión no se practica, están influenciados por las malas corrientes de la época. Era el tiempo de la depresión y su padre, Julián Beco, era un obrero desempleado que hace años no asistía a la Iglesia. No se preocupaba de la educación religiosa de sus hijos. Tradicionalmente las madres son quienes mas alientan la vida cristiana en el hogar, pero la madre de la familia Beco, Louise, era también indiferente a la religión. A Mariette se le consideraba una niña normal en todos los sentidos. No era muy devota antes de su experiencia con la Virgen. Influenciada por el ambiente de su casa hasta había abandonado las lecciones para su primera comunión. Sin embargo, tenía en la cabecera de su cama una imagen de la Virgen, guardaba un rosario que había encontrado y de vez en cuando rezaba con el antes de dormir.

Primera Aparición Domingo, 15 de enero de 1933:

La Santísima Virgen invita a la niña, con un gesto de su mano, a acercarse a Ella.

El invierno de 1933 fue extremadamente difícil. La nieve y el hielo han invadido la Fagne. Ráfagas frías soplaban por todas las rendijas. Una noche oscura, alrededor de las siete de la tarde, Mariette se sentó en la ventana del frente de su casa y mientras cuidaba de hermanito bebe, miraba a fuera, buscando en la oscuridad de la noche por alguna señal de su hermano Julien de años, que tardaba en regresar a casa. De pronto, percibe a pocos metros de ella, en el huertecito, una señora luminosa, de pie, inmóvil, ligeramente inclinada hacia la izquierda.

Ella relata: “Vi una luz y una hermosa Señora que tenía la cabeza muy iluminada, como si la luz irradiara de su propio cuerpo. Tuve miedo.” Mariette, con 11 años, tenía una mente muy lógica. No podía comprender la escena que tenía ante sus ojos: “Me pregunté: ¿Que es eso? Miré con atención, moviendo la cabeza de derecha a izquierda, arriba y abajo; pensé: quizás es el reflejo de la lámpara. Entonces la puse al otro lado de la mesa”. Ya no quedaba duda. En el jardín había una hermosa dama. “Entonces tuve miedo y llamé: -¡Mamá!, ¡Dios mío! ¡Mamá!, veo una dama en el huertecito, va muy bien vestida, muy elegante” Su mamá, molesta, le dice: -“Déjame tranquila. Son estupideces”.

Mariette se restriega los ojos y con mucha atención observa a la hermosa dama de pie a cabeza. La Señora está un poco inclinada, con las manos juntas y una gran aureola de luz la rodea. Lleva un vestido blanco y cinto azul. -“¡Dios mío!, ¡mamá!, parece que es la Santísima Virgen”. Su mamá respondió cínicamente: “Claro, tal vez es la Santísima Virgen”. La señora Beco, sin embargo, queda extrañada. Sabe que su hija no habla de esas cosas. Hace tres meses que no ha puesto un pie en la Iglesia. ¿Tendrá fiebre?

La niña insistió que su mamá fuera a la ventana para que viera por si misma. Después de mucha insistencia, pero sintiéndose como una tonta, Louise fue hacia la ventana, levanta la cortina y mira hacia afuera. Vio algo, como una silueta luminosa, pero no pudo distinguir ninguna figura. Atemorizada, se aparta de la ventana y dice a su hija: “Es una bruja”. -“¡Mamá, te digo que es la Virgen… me sonríe!, ¡qué bonita es!” La niña notó que la Señora tenía un rosario colgando de la banda azul. La cruz era del mismo color oro que la rosa sobre sus dedos. Mariette fue a una gaveta y buscó un rosario que se había encontrado en la carretera de Tancremont y reza mientras contempla la aparición maravillada. Los labios de la Señora se movían, pero ella no decía nada que Mariette pudiera oír. La niña queda cautivada de corazón por la dulce sonrisa de la Virgen. Después de unas pocas decenas, la Señora levantó su mano derecha y le hizo señas a Mariette con el dedo para que saliera afuera. La joven le dijo a su mamá lo que la Señora quería, y le pidió permiso para ir afuera.

La madre, creyendo que era una hechicería, se opone y cierra la puerta con llave. Mariette entonces vuelve a la ventana pero la Virgen ha desaparecido. La niña se queda allí rezando un rato mas. Ella no podía sacarse la visión de su mente. Seguía volviendo a la ventana para ver si la hermosa Señora había regresado, pero no regresó. Pronto, su hermano Julien llegó a la casa. Ella le dijo lo que había sucedido mientras lo estaba esperando. Su reacción fue igual a la de su mamá, solo que aun mas brusca. Sus comentarios variaron desde “Eres una tonta” a “Tú estás loca.” Así, rechazada y sola ante su encuentro con la Virgen, Mariette va a dormir.

La mañana siguiente y la escuela

Virgen de los pobres 3La mañana siguiente Mariette contó todo a su padre. Su respuesta inicial fue: “Tonterías. Tú estás loca.” Pero su curiosidad había sido despertada pues notaba la sinceridad de su hija que no era dada a la mentira ni había sido nunca fantasiosa. La niña no retrocedió ante la reacción de su familia.

Después que Mariette se había ido a la escuela esa mañana, Julien le pidió a su esposa que le mostrara el lugar exacto donde ella había visto la forma blanca. Entonces, esa tarde, trató de vanas formas de volver a crear las condiciones de la noche anterior, para encontrarle una explicación lógica a lo que su hija declaraba ver. Puso la lámpara de aceite en diferentes posiciones, pero la luz nunca brilló en el jardín, solamente en el camino. Ese mismo día, el lunes, 16 de enero, Mariette va a la escuela. No lo cuenta sino a su mejor amiga, Josefina Leonard: -“¿Sabes la noticia?, he visto a la Virgen”. Su amiga, primera del curso , se burla diciendo: -“¿Acaso estás enferma?”.

Mariette se pone a llorar; esta reacción sorprende a su amiga que se puso a pensar que podría ser verdad. La amiga le pregunta: -“¿en serio?, ¿como era?, ¿cómo estaba vestida?” Mariette le cuenta: “Era una Señora muy hermosa, con un vestido blanco, una faja azul en la cintura, un rosario colgado del brazo, la cabeza inclinada hacia la izquierda y una rosa sobre el pie derecho”.

Ante el sacerdote, Padre Louis Jamin -La amiga le aconseja: “Habría que decírselo al sacerdote”. Al salir de la escuela a las cuatro de la tarde, las dos niñas fueron donde el sacerdote. Marietta le dice a Josefina: “¡Díceselo!”. Pero Josefina no se atreve hasta que el sacerdote le pregunta: ¿Que dijo Mariette?. -“Mariette dice que ha visto a la Virgen”. Mariette, espantada, salió corriendo. Josefina continua sola narrando la historia que su amiga le había contado. El sacerdote respondió: -“¡Oh, seamos prudentes, no es tan fácil ver a la Virgen. Seguramente Mariette habrá oído hablar de los niños de Beauraing, a los cuales, según dicen, se les ha aparecido en estos días la Virgen y debe creer que ella también ve”. El sacerdote le dijo que no hablara con nadie sobre eso y la despidió. Josefina le cuenta a Mariette, que esperaba afuera, la respuesta del padre. Ella se queda desilusionada y golpea el piso diciendo: “sin embargo, es cierto, la he visto”.

Mariette tiene un renovado ardor por las clases de catecismo

Esa noche, el padre de Mariette buscaba en su casa una explicación. Tiró un cubo de agua en el lugar donde su esposa y su hija habían visto algo. Después de que se había congelado, trató de que la lámpara de aceite reflejara su luz en el hielo, pero no pudo duplicar lo que Mariette y la mamá habían visto. Así quedó mas preocupado que antes. El lunes y martes la Señora no volvió. Sin embargo la única visita había tenido ya un profundo efecto en la espiritualidad de Mariette. Regresó a sus clases de catecismo el miércoles, recibiendo el material con un entusiasmo renovado. Se aprendió su lección perfectamente. Eso asombró al Padre Jamin, porque Mariette siempre había sido la peor estudiante en la clase. Después de clase, el Padre le preguntó por qué se había ido el lunes sin haberle dicho lo que ella había visto. Para este tiempo, la niña había tenido tiempo de reflexionar y ya no tenía miedo. Le habló muy calmada, diciéndole exactamente lo que había visto. El Padre Jamin, por su parte, no despreció lo que ella declaraba. Solo le dijo que le rogara a Nuestra Señora que la guiara. Meriette regresa al catecismo El miércoles Mariette regresa al catecismo después de mas de tres meses de ausencia. El sacerdote se asombra pues, a pesar de la ausencia, responde bien a las preguntas. Es la primera vez que esto ocurre. Es un cambio repentino. El sacerdote llama a Mariette a su oficina y, sin querer darle importancia al asunto, le pregunta sobre su experiencia mientras cuidadosamente lo anota todo. La niña es perfectamente coherente. No hay contradicciones en su testimonio. Esa misma semana el Padre transmite un informe completo a su obispo.

Segunda Aparición Miércoles, 18 de enero de 1933:

“Posa tus manos en el agua. Esta fuente me está reservada a Mí. Buenas noches. Adiós”

Virgen de los pobres 2Tres días después de la primera aparición hacía un gran frío, era el miércoles 18 de enero. Por la noche, hacia las siete, Mariette, dominando su acostumbrado miedo a la oscuridad, sale de casa. Se arrodilla en el sendero que de la casa va hasta la barrera del huerto. Su padre la mira desde adentro. Reza bajito, levantando del suelo un poquito la vista mirando hacia el mismo lugar en donde, el domingo anterior, se presentó la dama luminosa. De pronto extiende los brazos. La Virgen aparece por encima del bosque, pequeñita, en lo lejos del cielo. Se acerca creciendo poco a poco, pasando por entre los pinos. Una especie de pequeña nube gris la separa del suelo. Un brillo deslumbrador emanaba de ella. Mariette, a unos 5 pies de la Virgen, podía sentir el ardor desde donde estaba arrodillada. Mariette reza, bajito, el rosario entre las manos, la mirada hacia lo alto. Contempla la Dama sonriente que suavemente mueve las labios en una actitud de plegaria. Esta plegaria silenciosa se prolonga unos 20 minutos. El padre salió afuera, y trató de hablarle a la niña, pero ella no parecía oírle. Cuando ella abrió sus brazos, Julian Beco se dio cuenta de que ella estaba teniendo otra aparición. El se montó en su bicicleta, y fue al pueblo a buscar al sacerdote. No pudo encontrarlo, por consiguiente le pidió a un conocido católico practicante que lo acompañara a su casa. Según ellos se acercaban, vieron a Mariette alejándose de la casa, como si estuviera siendo guiada hacia un lugar en particular -¿A dónde vas?”, le grito su padre. “Ella me está llamando,” contestó la niña, sin detenerse.

De pronto se para, se arrodilla, se queda un momento así, recitando «aves» se levanta y continua su camino. Un poco más lejos vuelve a arrodillarse. Vuelve a levantarse obedeciendo al gesto de llamada de la Virgen que vuelve a deslizarse. Bruscamente tuerce en ángulo recto hacia un manantial que va hacia abajo de un declive de la carretera. Se arrodilla en la cuneta mientras que la Virgen le dice: “Posa tus manos en el agua” Sin vacilar la niña obedece, el rosario se le escurre de las manos que ha separado y concientemente bañado. La Virgen dice aún: “Esta fuente me está reservada” Se despide diciéndole: “Hasta pronto, buenas noches”. Después se eleva por encima de los pinos cercanos del manantial, mirando la niña. A medida que se aleja parece más pequeña. Cuando el Padre Jamin regresó a la rectoría, se le avisó de la excitada llamada del Señor Beco. El sabía de que se trataba, y después de buscar la ayuda de otro sacerdote y de un amigo, fue a la casa de Beco. Ya para cuando él llegó allí, Mariette ya estaba acostada durmiendo, por lo tanto habló con el papá. Julian le explicó todo lo que había sucedido en el transcurso de casi una hora que la Señora había estado con la niña. Al final de la entrevista, el sacerdote le preguntó al papá de Mariette si él creía la declaración de la niña sobre lo que ella había visto. Su respuesta fue “Sí, yo lo creo, y para mostrarle a usted cuan profundamente yo lo creo, mañana yo voy a ir a la Iglesia para confesarme. Me gustaría recibir la Comunión de nuevo. Esta será la primera vez que recibiré desde mi Primera Comunión cuando niño”.

Tercera Aparición: Jueves, 19 de enero de 1933:

“Soy la Virgen de los Pobres”.
“Esta fuente está reservada para todas las Naciones, para aliviar a los enfermos. Rezaré por ti. Adiós”

A las siete de la tarde, del jueves 19 de enero, cubierta la cabeza con un viejo abrigo para mejor resguardarse del frío, Mariette sale de casa acompañada de su padre. Después de algunos pasos, se arrodilla sobre la tierra nevada y reza. De pronto extiende los brazos y grita: “Oh, ella está aqui” Un momento de silencio, luego pregunta: “¿Quién es Ud. mi bella Dama?» La Dama contesta: “Yo soy LA VIRGEN DE LOS POBRES”. Entonces la Virgen conduce a la niña al manantial. Mariette anda despacio, se arrodilla en los lugares donde se paró la víspera. Junto al manantialse arrodilla con la mirada fija hacia lo alto del declive en donde se encuentra la Virgen. Mariette vuelve a preguntar: “Bella Dama, ayer Ud. dijo: este manantial me está reservado, es para mi. ¿Por qué para mi?” Señalándose, pone las manos en el pecho. La sonrisa de la Virgen se acentúa y le contesta que el manantial es “para todas las naciones.., para los enfermos”. Mariette repite las palabras con voz clara y nítida y añade “Gracias, gracias”. La Virgen dice despacito < Pediré por ti, hasta pronto ». La Virgen se aleja como la víspera, enpequeñeciéndose, por encima de los pinos.

Cuarta Aparición: Viernes, 20 de enero de 1933:

“Deseo una pequeña capilla.”

Mariette se siente un poco mal. Esto no le impide de salir ha a las siete de la tarde. Arrodillada en el huerto, reza el rosario. A los dos minutos grita: “He la aquí”. Después ella pide con voz clara: “¿Qué desea Ud. bella Dama?” La Virgen contesta: “Desearía una capillita”, luego, abriendo las manos, las extiende sin separarlas de su pecho. Con la mano derecha hace la señal de la cruz para bendecirla y desaparece. En este instante Mariette se desmaya. Ayudado por un vecino, el padre asustado la lleva a casa. Ella vuelve en si enseguida y se duerme tranquilamente.

Intervalo de tiempo antes de la próxima aparición……
Del 21 de enero al 11 de febrero todas las tardes a las siete Mariette va a rezar en su lugar acostumbrado. A menudo el frío es intenso pero Mariette continúa rezando. En estos días, solamente ella cree verdaderamente en la Virgen de los Pobres quien quiere volver a ver cueste lo que cueste. La volverá a ver.

Quinta Aparición: Sábado, 11 de febrero de 1933:

“Vengo a aliviar el dolor. Adiós”

Mariette está arrodillada en el huerto. Algunas personas están presentes. Al final del segundo rosario Mariette se levanta de repente, se dirige hacia al borde del huerto y va hacia el manantial, se arrodilla en los mismos lugares como anteriormente. Una vez llegada al manantial se arrodilla, se inclina, pone la mano en el agua, se persigna con el rosario. La Virgen le confía: “Vengo a aliviar el dolor, hasta pronto”. Luego, se aleja como de costumbre.

Sexta Aparición

Miércoles, 15 de febrero de 1933:

“Creed en Mí, yo creeré en vosotros. Rezad mucho. Adiós.”

La Niña le dice: “Santa Virgen, el capellán me ha encargado de pediros una señal”. La Virgen contesta: “Creed en mi, yo creeré en vosotros”. Luego confía un secreto a la niña. En el momento de desaparecer añade: “Rezad mucho, hasta pronto”.

Séptima Aparición Lunes, 20 de febrero de 1933

“Hijita, rezad mucho. Adiós”

Virgen de los pobresHay nieve, hace mucho frío. Al final del segundo rosario Mariette extiende los brazos bruscamente y su plegaria se hace más rápida. La bella Dama ha bajado como de costumbre y se lleva consigo la niña hacia el manantial. Mariette se arrodilla en los sitios acostumbrados y reza cada vez que se para. En el manantial la Virgen sonriente como siempre y le dice: «Querida niña, reza mucho ». Después, dejando de sonreír añade antes de marchase y con voz grave: “Hasta pronto”.

Octava Aparición: Jueves, 2 de marzo de 1933

“Soy la Madre del Salvador, Madre de Dios. Rezad mucho. Adiós.”

Llueve torrencialmente. A principios del primer rosario, de pronto para de llover, el cielo se aclara, las estrellas brillan. De pronto Mariette se calla, extendiendo los brazos. La Virgen aparece por la octava y última vez. La Virgen lucía más hermosa y más sublime que nunca antes en sus visitas. Pero no se sonrió. Su rostro estaba muy serio. Quizás ella también estaba triste porque venía el final. Le dijo a la niña, YO SOY LA MADRE DEL SALVADOR, MADRE DE DIOS. REZAD MUCHO, ADIOS. Con eso, Ella puso las manos sobre Mariette, la bendijo con la señal de la cruz y se fue. Según se iba, las nubes cubrieron el cielo otra vez, y la lluvia volvió a caer implacablemente. Mariette no se daba cuenta de la lluvia que golpeaba su cara y su cuerpo. Se desplomó en la tierra, llorando convulsivamente, repitiendo Santa María mientras lloraba.

Frutos, conversiones y milagros

Después de la primera visita, la niña se convirtió. Su papá, que había sido la fuerza dominante de apatía y rebelión contra la Iglesia, experimentó cambio al momento. Ni en Lourdes, Fátima o Beauraing, ocurrieron los cambios tan rápidamente. Los, padres de Bernardita Soubirous y Lucía dos Santos no aceptaron las apariciones hasta bastante después de que habían terminado. Sin embargo, aquí en Banneux, el poder de Nuestra Señora se sintió y se obedeció inmediatamente. El sacerdote, Padre Jamin, se mantuvo reservado por algún tiempo, antes de que públicamente admitiera su creencia en la aparición. Su posición era difícil. La niña de su parroquia estaba declarando una visita celestial justamente al pie de otra que había sido declarada en el mismo país y en el mismo mes. El sabía que surgirían comparaciones. El también sabía que los ojos de Bélgica, y posiblemente de toda Europa estarían fijos en él y en su comportamiento. Un gran factor en su aceptación de las apariciones debe haber sido los frutos inmediatos que surgieron. Casi inmediatamente, ocurrieron curas milagrosas. El gran número de milagros que ocurrieron fue tan abrumador, que tomó por sorpresa a la Iglesia local. Durante algún tiempo, parecía que las apariciones en Beauraing y Banneux estaban compitiendo entre sí por reconocimiento. La Virgen también se hizo cargo de eso.

En 1949, ambas apariciones fueron aprobadas por la Iglesia, Beauraing el 2 de Julio, y Banneux el 22 de agosto. Son las últimas apariciones en recibir aprobación formal de la Santa Sede, aunque otras si tienen la aprobación de sus obispos. La pequeña capilla que la Virgen había pedido fue construida, congregando a peregrinos de todas las naciones. En unos pocos años, la necesidad por este lugar de esperanza se hizo mas aparente al pueblo de Bélgica y de toda Europa. Después de los años de guerra, el santuario de Banneux fue agrandado pues se construyó una basílica. La capilla original, construida en el lugar donde Nuestra Señora apareció primero, en el patio de la familia Beco, es todavía la atracción principal para los peregrinos que van allí. A unas 150 yardas, está la estatua de Nuestra Señora de Banneux, LA VIRGEN DE LOS POBRES, parada sobre el manantial que ella reservó para todas las naciones, para aliviar el sufrimiento de los enfermos. En la actualidad de la fuente brotan 2000 galones de agua diarios, recordándonos el amor de la Virgen y las aguas del bautismo, fuente de vida y perdón.

En 1949, el Obispo de Lieja reconoce oficialmente todas las apariciones de Banneux. Juan Pablo II fue a Banneaux, donde celebró Misa el 21 de Mayo de 1985.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LOS POBRES

María, Virgen de los Pobres, Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es Dios, nuestro Padre, que te ha enviado a nosotros. Lo que tú has sido siempre para nosotros lo sigues siendo y lo serás siempre para aquellos que, como nosotros y aún mejor que nosotros, te ofrecen su fe y su oración. Tú serás para nosotros lo que has revelado en Banneux: La Mediadora de todas las gracias, la Madre del Salvador, Madre de Dios, la Madre compasiva y poderosa que ama a los pobres y a todos los hombres, que alivia el sufrimiento, que salva a los individuos y a las sociedades, la Reina y la Madre de todas las naciones, que ha venido a nosotros para conducir a los que se dejan guiar por ti hacia Jesús verdadera y única Fuente de la vida eterna. Monseñor L. J. Kerkhofs, + Obispo de Lieja Nuestra Señora de Banneux “Soy la Virgen de los Pobres”

INVOCACIONES

Santa Virgen de los Pobres: – llévanos a Jesús, fuente de la gracia – salva las Naciones. – alivia a los enfermos. – alivia el dolor. – ruega por cada uno de nosotros – creemos en Ti. – cree Tú en nosotros – rezaremos mucho – bendícenos (+). – Madre del Salvador, Madre de Dios, te damos gracias. __________

ORACIÓN DE PREPARACIÓN AL ROSARIO

Virgen de los Pobres - Virgen Banneux (ft img)Nuestra Señora de Banneux, Madre del Salvador, Madre de Dios, VIRGEN DE LOS POBRES, tú nos invitas a creer en ti y nos prometes creer en nosotros. Yo pongo en ti toda mi confianza. Dígnate escuchar las oraciones que nos has pedido elevar hacia ti; ten piedad de todas nuestras miserias espirituales y temporales. Implora para cada uno de nosotros la riqueza de una fe profunda, la paz del corazón y el entendimiento en nuestras familias y comunidades. Alivia los enfermos, apacigua los sufrimientos, ruega por nosotros; y así, por tu mediación, el reino de Cristo se extienda sobre todas las naciones. Amén.

ORACIÓN

María, Virgen de los Pobres, tú nos conduces a Jesús, fuente de todas las gracias, y vienes a aliviar nuestro sufrimiento. Te imploramos con confianza: ayúdanos a seguir a tu Hijo con generosidad y a entregarnos a El sin reservas. Ayúdanos a recibir al Espíritu Santo que nos guía y santifica. Obtennos la gracia de parecernos a Jesús cada día un poco más, de manera que nuestra vida glorifique al Padre y contribuya a la salvación de nuestros hermanos. Amén.

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Juan Pablo II y Nuestra Señora de los Pobres

San Juan Pablo II (FT IMG)Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II con ocasión del Quincuagésimo aniversario de las apariciones de Nuestra Señora de los Pobres en Banneux (Bélgica)

A monseñor ALBERT HOUSSIAU Obispo de Lieja

1. Hace cincuenta años, el 22 de agosto de 1949, monseñor Louis-Joseph Kerkhofs, su predecesor en la sede de Lieja, reconocía definitivamente la realidad de las apariciones de la Virgen de los Pobres en Banneux.

Al recordar con emoción la eucaristía que yo mismo tuve la alegría de celebrar durante mi viaje apostólico a Bélgica, en el mes de mayo de 1985, en ese santuario cuya irradiación espiritual es tan importante, me uno de buen grado mediante la oración a los peregrinos que van a buscar el consuelo y la fuerza a los pies de Nuestra Señora de Banneux, invocada con el título de Nuestra Señora de los Pobres, salud de los enfermos. Con toda la Iglesia, doy gracias al Señor por la misión insigne que cumplió la Madre del Salvador y por el ejemplo de fe que representa para el conjunto del pueblo cristiano, llamado como ella a seguir a Cristo repitiendo cada día su «sí», su fiat.

2. Algunos años antes de la segunda guerra mundial, en 1933, María aparecía en Banneux como mensajera de la paz. Exhortaba en cierto modo a los protagonistas de la sociedad a convertirse en artífices de paz y en educadores de los pueblos, invitando a todo hombre a asistir a sus hermanos, a los más humildes, a los más despreciados y a los que sufren, porque son los predilectos de Dios.

También hoy tenemos que rezar para que «María, mediadora de gracia, siempre atenta y solícita para con todos sus hijos, alcance para la humanidad entera el don precioso de la concordia y de la paz» (Mensaje con ocasión del 50° aniversario del final en Europa de la segunda guerra mundial, 8 de mayo de 1995, n. 16: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 19 de mayo de 1995, p. 7).

3. Al contemplar a la Virgen María, los fieles descubren las maravillas que Dios hizo por su humilde esclava, y ven en ella, Madre de la Iglesia y Reina del Cielo, la prefiguración de lo que la humanidad está llamada a ser, mediante la gracia de la salvación que hemos recibido por la muerte y resurrección del Salvador. Los fieles que siguen el ejemplo de María emprenden un camino seguro de oración y vida cristiana; con ella, descubren las misericordias del Padre, que vela por todos los hombres, especialmente por los pobres, los humildes y los que sufren. Por eso, podemos entonar incansablemente con María su cántico de acción de gracias: «Porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones» (Lc 1, 48).

Virgen de los pobres 44. Todo itinerario de peregrinación es un tiempo fuerte en la vida espiritual del cristiano, que descubre así la fuerza de la oración, que unifica el ser y es la fuente del testimonio que cada uno está llamado a dar, y de su misión. Con María, llegamos a ser hijos humildes en las manos del Señor, pidiendo perdón por nuestras faltas, y reencontrando de este modo la alegría de los hijos de Dios, que saben que son amados infinitamente y que, por tanto, tienen un deseo profundo de convertirse. Quienes quiera que seáis, como decía san Bernardo, «cuando os asalten los vientos de la tentación, cuando veáis aparecer los escollos de la desgracia, mirad la estrella, invocad a María». «Si, turbados por el peso de vuestro pecado y avergonzados por las manchas de vuestra conciencia, comenzáis a sentiros devorados por la tristeza y la tentación de la desesperación, pensad en María. En el peligro, la angustia y la duda, pensad en María, invocad a María. Que su nombre no desaparezca jamás de vuestros labios ni de vuestro corazón. Y, para obtener su intercesión, no dejéis de imitar su ejemplo». Estad seguros de que «siguiéndola, no os perderéis, y que invocándola, no conoceréis la desesperación» (Segunda homilía sobre las palabras del Evangelio: «El ángel Gabriel fue enviado»). Al volver después a su vida diaria, los fieles reciben la gracia de una confianza renovada. Están más atentos a la palabra de Dios y a la responsabilidad que les confía su bautismo. También reconocen mejor los signos de Dios en su camino.

5. Las apariciones de Banneux invitan a los cristianos a interrogarse sobre el misterio del sufrimiento, que encuentra su sentido en el misterio de la cruz del Señor. Ante el sufrimiento, que no puede explicarse humanamente, el creyente se dirige espontáneamente a Dios, el único que puede ayudarle a soportarlo y vivirlo, y que alimenta la esperanza de la salvación y de la felicidad eterna. De manera muy especial, con ternura y amor, Dios está presente en toda persona aquejada por la enfermedad, puesto que se deja conmover por lo que vive su pueblo, al que ama, y quiere darle alivio y consuelo. «Dijo el Señor: Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo, (…) y he escuchado su clamor; (…) pues ya conozco sus sufrimientos. He bajado para librarle (…) y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa» (Ex 3, 7-8). Como afirmaba en la encíclica Salvifici doloris, toda persona que ofrece su sufrimiento, contribuye misteriosamente a elevar el mundo a Dios, y se une de manera especial a la obra de nuestra redención (cf. n. 19). Por tanto, se une particularmente a Cristo Salvador.

6. Encomiendo también a Dios a los hombres y mujeres cuya misión consiste en cuidar a sus hermanos, asistirlos y acompañarlos con compasión en sus pruebas físicas y morales, así como a los miembros de los equipos de capellanía en los hospitales y sanatorios, y a todos los que visitan a los enfermos y a las personas ancianas. A ejemplo del buen samaritano, son en cierto modo las manos amorosas del Señor, tendidas hacia los que sufren en el cuerpo y en el corazón, y les manifiestan que ninguna prueba puede cancelar su dignidad de hijos de Dios (cf. ib., 28-30). ¡Que prosigan incansablemente su misión, recordando así al mundo que toda vida humana, desde su origen hasta su fin natural, es preciosa a los ojos de Dios!

7. Al mismo tiempo que le encomiendo a la intercesión de Nuestra Señora de Banneux y de los santos de esa tierra, le imparto de todo corazón la bendición apostólica, que extiendo a los fieles que acudan al santuario de Banneux con el espíritu del acontecimiento del gran jubileo, a los sacerdotes y a los fieles de su diócesis y del conjunto de las diócesis de Bélgica.

Vaticano, 31 de julio de 1999

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Mariette fallece en Diciembre del 2011

Según detalla la austera página del santuario, En la mañana del viernes 2 de diciembre, Mariette Beco, a quien la Virgen María se apareció ocho veces desde el 15 de enero al 2 de marzo de 1933, murió a los 90 años, en una residencia de ancianos de Banneux. Después relata que la noticia se difundió rápidamente entre los peregrinos.