Monseñor Castellucci cuenta su experiencia al ver un exorcismo

crucifijo-exorcismo (ft img)

En una reciente entrevista en el diario regional Il resto del Carlino, monseñor Erio Castelluci, arzobispo de Módena, en el norte de Italia, reconoce que siendo ya obispo ha sido la primera vez que ha presenciado un exorcismo, y lo hizo a petición del exorcista de la Diócesis, convencido de que la presencia de la autoridad sería útil para vencer al diablo.

Erio CastellucciNo es frecuente que un obispo hable de su participación en un exorcismo y tampoco que reconozca que es la primera vez que acude a uno en su vida. Sin embargo, la realidad es que durante décadas no se ha tomado en serio la lucha contra Satanás e incluso como repetía siempre el padre Gabriel Amorth, exorcista durante décadas en Roma: “Muchos prelados no creen en el demonio e incluso llegan a decir en público que el infierno y el demonio no existen”.

La entrevista del obispo habla abiertamente de Satanás y admite, sin problemas, que hasta ese momento nunca había participado en un exorcismo. Esto ayudará a luchar contra el “triunfo” del demonio que durante décadas casi había conseguido convencer a todo el mundo de que no existía. Además, puede servir de ejemplo para otros pastores para seguir esta línea de implicación en un ministerio que debe ser potenciado y cuidado. Esta es la entrevista concedida por el arzobispo de Módena y traducida por Portaluz:

—Esta primera experiencia suya, ¿ha sido traumática?
—Antes de llegar a ser sacerdote, vi posesos y endemoniados, pero nunca había hecho un exorcismo. Fui llamado por uno de los dos exorcistas de la diócesis por uno caso difícil y, luego de ver la reacción, realmente lo era.

—El exorcista oficial le pidió refuerzos, y usted no evitó el asunto, ¿verdad?
—Me invitó a presenciar. Venga —me dijo— porque este hombre está poseído desde hace algún tiempo, viene conmigo una vez por semana, y su presencia como obispo podría influir. Así es que me acerqué a la parroquia donde en Módena se realizan los exorcismos.

—¿Qué sucedió?
—Nada más verme el hombre empezó a gritar, me decía que me fuera, luego cayó como en un trance; de repente parecía como que iba despertando y al instante enterró sus uñas en el dorso de mis manos. Su mirada era diabólica, y los insultos irrepetibles así como las maldiciones.

Erio Castellucci obispo—¿Es cierto que le hizo un pronóstico de muerte?
—Sí, sí. Me dijo que moriré en un accidente de automóvil, y mientras me lo decía se veía feliz.

—¿Usted qué cree, está preocupado?
Mi vida está en las manos del Señor Jesús, y por cierto no en las del diablo. No estoy para nada preocupado. La Palabra de Dios enseña que esas maldiciones son ineficaces. El diablo seguirá maldiciendo, lo hace por oficio.

—¿Hará de exorcista en el futuro, siendo obispo?
No excluyo otros exorcismos sobre otras personas. Los propios exorcistas italianos lamentan el ser muy pocos. En el Evangelio de Marcos está escrito: “En mi nombre expulsarán los demonios…”. Es importante para un cristiano tener discernimiento, porque muchos casos son más de competencia del psiquiatra que del exorcista. Muy importante son entonces las oraciones de liberación.

—¿Sirven para liberar a una persona del demonio?
Para establecer, a través del discernimiento, si la persona sólo está perturbada o poseída. De hecho hay diferencias: si está poseída se recurre al exorcista, si sólo está perturbada las oraciones de liberación y de súplica colaboran a una pronta sanación.

—Muchos piensan que el diablo es un puro invento medieval. ¿Qué responde?
—Están equivocados. Basta ver algunos exorcismos para entender que el mal es una entidad precisa, una realidad.

—Módena ha visto nacer al Padre Gabriele Amorth, exorcista de fama internacional, fallecido el pasado septiembre a los 91 años. ¿Es bueno continuar sobre su senda?
—Sin duda, teniendo siempre muy presente que el Señor Jesús es mucho más fuerte y poderoso… al final siempre triunfa.

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Fuente: Il Resto del Carlino