«No al aborto». Respuesta desde la Biotecnología

Vida nueva (ft img)

Soy Ingeniera en Biotecnología, con especialidad en Biología Molecular y nunca olvidaré el día en que comprendí que: «la ciencia no tiene respuesta para todo… pero se acerca mucho».

Para mi sorpresa, casi al terminar la carrera descubrí que algunos elementos básicos en biología que había estudiado al principio, hacia 4 años, en ese momento ya eran obsoletos… OBSOLETOS. Me había quemado las pestañas estudiando por horas algo que ya había sido refutado “científicamente”.

Muchas veces, fascinados por las maravillas que la investigación nos ha demostrado, consideramos que los científicos pueden aclararlo todo, pero, hasta la fecha no es una regla. Sin embargo, existe un patrón que asegura que la ciencia evoluciona constantemente y que cada vez nos acercamos más a la realidad inmutable.

En relación a todo esto, desde hace algunos años me interesé en el tema de la defensa de la vida. Mis fundamentos en estudios biológicos y genéticos quizá fueron los detonantes y, con el tiempo, el interés creció.

Es un hecho que la pregunta sobre «cuándo es que una vida humana inicia» continúa siendo blanco de controversia científica, ética, filosófica y política. En este tema, demasiadas vertientes, hechos y opiniones están mezclados, incluso el uso del lenguaje parece resaltar como un poderoso instrumento para malinterpretar la visión total de los hechos. En asuntos tan controversiales, como el aborto, se ha creado una mega atmósfera de confusión. Pero, yo estaba decidida a entenderlo todo (difícil decisión … ¡ah!).

No recuerdo con exactitud el momento en que leí el primer paper científico titulado: «When does human life begin?», pero sí recuerdo que a partir de ese instante una cascada de dudas cayó sobre mí. Intenté comprender el tema desde todas las perspectivas involucradas: genética, biología, fisiología, embriología, filosofía, religión, … etc. Mi cerebro explotó.

Había olvidado mi perfil científico. Debía primero comprender el tema desde la perspectiva para la cual ya tenía bases y, sobre eso, abrirme a las demás visiones. Es así que, a partir de ese razonamiento y como resultado de mucha lectura, me complace compartirles el siguiente artículo sobre el «por qué no al aborto», tomando fuerza en las bases científicas que, cabe resaltar, son fruto de una larga evolución en la materia.

¿Cuando inicia una vida humana?

El debate sobre el aborto inicia y termina en descubrir a partir de qué punto y por qué razones tenemos la obligación de respetar y proteger la vida, es decir, desde qué momento podemos contemplar la existencia de vida humana. Comúnmente, el diálogo se relaciona con la existencia de «valores» en lugar de «hechos». Sin embargo, un debate honesto debería ser sobre valores basados ​​en hechos. Y, esto es lo que buscaré sustentar. Considerando, claro, los avances y las limitantes de la ciencia actual.

Por experiencia, sabemos que el tema del aborto ha tomado mucha fuerza en los últimos años. La confusión entre políticos, filósofos, científicos y activistas parece ser evidente, incluso cuando el inicio del desarrollo de la vida ha sido plenamente sostenido por muchos especialistas en las ramas de estudio involucradas.

El Dr. Jerome Lejeune, considerado padre de la genética moderna y quien descubriera que el Síndrome de Down es causado por un cromosoma adicional en el par 21, dijo:

«Aceptar el hecho de que después de la fertilización –concepción- un nuevo ser humano cobra vida ya no es motivo de pruebas u opiniones, es simple evidencia. No tengo duda alguna: abortar es matar a un ser humano, aunque el cadáver sea muy pequeño».

Después de sus declaraciones pro-vida, su carrera como destacado genetista fue sumamente atacada, incluso muchos lo consideraron excluido de la comunidad científica. Personalmente, él murió considerando haber perdido el Premio Nobel por esta declaración. Pero, definitivamente, no estaba solo. Al contrario de quienes lo excluían, muchos colegas alrededor del mundo apoyaban (y apoyan) sus fundamentos con razón.

En el 2012, Signorelli, J., Diaz, ES. y Morales, P. en su artículo titulado «Kinases, phosphatases and proteases during sperm capacitation» mencionan:

«La fertilización es el proceso mediante el cual los gametos haploides masculinos y femeninos (espermatozoides y óvulos) se unen para producir un individuo genéticamente distinto».

«Un individuo genéticamente distinto»… esto me hizo un profundo click. Así como ellos, muchos otros científicos sustentan y defienden el hecho de que a partir de la fertilización del óvulo (concepción) un ser humano crece y se desarrolla. Pero, ¿en qué basan este supuesto?

Los argumentos

A continuación, se presentan los momentos clave para argumentar el inicio de la vida humana en la concepción.

El óvulo fertilizado: La concepción (fertilización) es lo que consideramos como el momento en el que un óvulo se une con el espermatozoide. Las condiciones para lograr esta unión son meramente extraordinarias… el pH, la temperatura, el ambiente, … todo está involucrado.

Ya unidos el espermatozoide y el óvulo, la nueva célula (transformada) se denomina cigoto y comienza a dividirse –división celular– mientras migra hacia el útero. El cigoto es el comienzo de un proceso biológico continuo en el que el hijo crece y se desarrolla automáticamente; pasa de manera gradual y secuencial a través de las etapas que más adelante denominamos feto, bebé, niño, adulto, anciano y terminan con la muerte. (Dr. William Reville, 2013)

«El cigoto es la primera realidad corporal del ser humano y el embrión (desde la fecundación hasta la octava semana) y el feto (a partir de la octava semana) son las primeras fases del desarrollo de un ser humano. En ambos estados, aunque se necesita de la madre para su desarrollo, «no forman parte de la sustantividad ni de ningún órgano de esta».

Manifesto de los 300, donde figuran Nicolás Jouve – Catedrático de Genética de la Universidad de Alcalá de Henares, César Nombela – Catedrático de Microbiología de la Universidad Complutense de Madrid, entre otros.

12 horas después: Según explica Ricki Lewis, investigadora con PhD en Genética y autora de múltiples libros y artículos en el tema, es en este momento cuando los paquetes de ADN del hombre y la mujer – los pronúcleos – se fusionan. En este momento, se forma un nuevo genoma humano, esto es científicamente indiscutible. Es aquí cuando, en su información genética, el hijo ya cuenta con todos los caracteres que lo definirán, tanto físicos como incluso conductuales. Todo está ahí y tiene un fin para el cual desarrollarse.

Ya en este momento, el embrión cuenta con tres propiedades biológicas importantes:

  1. Coordinación: Desde la formación del cigoto en adelante, suceden una serie de actividades moleculares y celulares coordinadas que son guiadas por el genoma.
  2. Continuidad: El nuevo ciclo vital que se empieza en la fecundación continúa ininterrumpidamente. La replicación celular, la determinación celular, la diferenciación de los tejidos y la formación de órganos son pasos sucesivos, es un proceso continuo en el que se mantiene siempre un mismo individuo.
  3. Gradualidad: El embrión mantiene de manera permanente su propia identidad e individualidad durante todo el proceso.

«El desarrollo implica un proceso de actividades genéticas en cascada, determinado genéticamente desde la fecundación» — Tomás Antonio Catapano.

Día 18: su corazón late.

Opinión

Ante todo esto, concluyo que existe un dato que la ciencia no puede negar: el primer paso en la formación de un ser humano es la fusión de dos células, el óvulo y el espermatozoide, que al unirse generan un nuevo sistema con información genética autónoma y cualitativamente distinta a las células de los padres.

Es decir, en la concepción se activa un nuevo genotipo (conjunto de genes) que determina e individualiza al hijo, singular e irrepetible. Ahora, es cierto que cambios genéticos suceden como resultado de otros procesos o anomalías (ej. cáncer), pero es un hecho que el hijo ya cuenta con las instrucciones definidas para desarrollarse en todo su potencial. Claro, bajo las condiciones adecuadas (como cualquier otro ser humano, incluso fuera del vientre).

Si bien es cierto que cada gameto (espermatozoide y óvulo) cuentan con una capacidad intrínseca para la vida, no es hasta que se unen que el ser formado tiene información genética necesaria para considerarse único e inigualable, participante de un proceso de desarrollo que va más allá del embarazo.

¿Realmente el momento importa?

Cada parte a lo largo de estas etapas continuas es elemental para sostener el potencial de que el bebé nazca y crezca, hasta desarrollarse como tú y como yo. Es decir, cualquier acto, en cualquier momento, que detenga el proceso de gestación impide que un ser humano viva. Especialmente el aborto intencional, un acto que atenta incluso contra la salud de la madre, aunque se realice bajo los mejores estándares de salubridad.

Ante el argumento de que cada persona puede hacer lo que quiera con su propio cuerpo, cabría recordar que también toda persona tiene derecho a ser protegida. Si el embrión fuera parte de la madre, de su cuerpo, entonces la madre lo necesitaría para vivir, y no es así. El depender de otros no quiere decir que un ser humano imposibilitado deba ser privado de sus derechos. Esto justificaría un juicio por el grado de desarrollo del hijo, solamente, y no por su esencia.

Esto es solo un overview rápido de los argumentos científicos a favor de la defensa y protección de la vida a partir de la concepción. En realidad, la literatura da para mucho más.

Opiniones hay una infinidad, lo importante es reflexionar sobre los nuevos avances de la ciencia en nuestros días y aprovecharlos para comprender las diferentes vertientes del tema. Como último, los invitaría a investigar y leer más sobre los argumentos y contra-argumentos del tópico. En este artículo traté de cubrir aquellos que consideré importantes, pero hay más, en definitivo. Estoy completamente segura que una investigación profunda en el tema los guiará a la verdad.

Los dejo con la siguiente quote del Colegio Americano de Pediatra, organización sumamente comprometida con la protección del niño desde el momento de la concepción:

«Actualmente, gracias a la investigación científica humana, se puede confirmar que la vida humana comienza en la concepción: la fertilización. En este momento, el ser humano emerge como un organismo individual, genéticamente distinto a sus progenitores, miembro de la especie Homo sapiens y que necesita sólo de un entorno adecuado para crecer y desarrollarse (igual que cualquier otro ser humano «nacido»). La diferencia entre el individuo en su etapa adulta y en su etapa zigótica es de forma, no de naturaleza». (The American College of Pedriaticians, 2004).

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Fuente: Catholic-link