Dos preguntas son fundamentales en nuestra vida: ¿donde estas? y ¿quien eres?
¿Donde estás? preguntó Dios a Adan y Eva cuando ellos pecaron, porque se habían escondido de El, no capaces ya de enfrentar Su Presencia por verguenza y miedo. Del mismo modo, nos alejamos de la fuente de la Verdadera Felicidad, que es Dios, buscando una infelicidad creciente en las cosas del mundo, en sueños que nos alejan de El de tal modo, que una vez más El nos debe preguntar: ¿donde estás?
¿Quien eres? nos pregunta Dios, porque hemos construido un personaje que no es ya el ser excepcional que Dios hizo de nosotros. El nos hizo a Su imagen y semejanza, pero nosotros nos empeñamos en actuar de tal modo que ni siquiera somos ya nosotros mismos. Dios mismo nos pregunta entonces: ¿quien eres?
Esta oración nos ayuda a responder estas dos preguntas, y si la hacemos repetidamente y con devoción, haremos que Dios nos ayude a volver a Casa, a Su Presencia
Oración de la entrega
Señor, aquí estoy
lejos de Tu hogar.
Pero no olvido
que soy tu servidor
y que Tú eres mi Rey.
Maestro Bueno
muéstrame el camino
de regreso a Casa
porque la cruz pesa
y nubla mi mirada.
Tarde comprendo
que sin Ti, nada puedo.
Por eso te pido
que todo lo hagas Tú,
en mi lugar.
En cuanto a mi, hazme simplemente
un buen instrumento de Tu Amor
para que pueda cumplir así
Tu Voluntad.