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Un sacerdote exorcista en Argentina
Introducción

Padre Carlos Mancuso

El exorcista de la calle 6

 

Introduccion de la redaccion de Reina del Cielo: Muchos catolicos preferimos interesarnos en las extraordinarias obras de Dios en Su Iglesia, pero ni hablar de ciertos temas que nos producen temor. Sin embargo, todo forma parte de la realidad de este mundo, y desconocer el mal no nos ayuda en nuestro crecimiento espiritual. En la frontera de la lucha entre bien y mal, justamente, se encuentran esos extraordinarios hombres que son los sacerdotes exorcistas. Autorizados por el Obispo de su Diocesis (el Ordinario del lugar), estos hombres de Dios son expertos en hacer aquello para lo que pocos tienen valor suficiente. Vale nuestra admiracion, nuestro respeto, pero particularmente vale nuestra oracion por su importante mision. Un diario de mayor circulacion en Argentina ha reproducido una nota al sacerdote exorcista de la Diocesis de Monseñor Aguer, en la ciudad de La Plata, cercana a Buenos Aires. En la lectura podemos advertir la fortaleza de este hombre, su noble dedicacion, y fundamentalmente su fe a toda prueba.

Jorge Fernandez Diaz
Del diario LA NACION

julio de 2009

A Miguel se le aparecia en sueños una monjita que le señalaba el rostro de un hombre. En su desesperacion, Miguel soñaba que esa mujer piadosa y consagrada le decia, sin palabras, "este hombre puede salvarte del averno". Miguel vivia en Entre Rios y trabajaba con un miembro de una secta satanica que lo pretendia en amores. Se habia resistido a ese requerimiento, habia probado alimentos que el mago le habia cocinado a modo de galante obsequio y, a partir de entonces, habia sufrido convulsiones, violencias y toda clase de fenomenos autodestructivos. Lo habian tratado medicos y psiquiatras, y un sacerdote local le habia diagnosticado "posesion diabolica". Al borde del suicidio, creyendo verdaderamente que estaba tomado por el demonio, llego a la provincia de Buenos Aires y busco, por medio de unos parientes alarmados, a un exorcista.

Carlos Mancuso es el parroco del templo de San Jose, sobre la calle 6, y el cura autorizado por el obispado de La Plata para realizar el ritual mas misterioso y estremecedor de la liturgia catolica. Cuando Mancuso examino en su despacho al paciente y comprobo que no se trataba de un asunto meramente psiquiatrico, Miguel reconocio en sus facciones la cara del hombre providencial que le señalaba, en sueños, aquella monja ignota.

El exorcismo se produjo poco despues en esa iglesia cerrada, sobre una frazada y con ayuda de cinco hombres que sostenian al poseso, mientras Mancuso trabajaba con las oraciones en latin, el crucifijo y el agua bendita. En la realidad, los exorcismos son mucho menos espectaculares que en la ficcion. No hay levitaciones, telequinesis, multiplicidad de voces ni pronunciacion de distintas lenguas. Al menos, el padre Mancuso, que lleva veinte años cumpliendo ese ritual redactado en 1614 y que tuvo leves enmiendas en 1984 bajo el papado de Juan Pablo II, asegura que jamas vio semejantes piruetas o cliches del folklore.

No por eso la ceremonia resultaba menos aterradora. Miguel se sacudia, gruñia, pateaba, insultaba y de vez en cuando miraba el fondo de los ojos del exorcista y le hablaba en nombre de otro. "Tu Dios no existe", le dijo en un momento. "¿Ah, no? -respondio Mancuso-. ¿Y a vos quien te mando al infierno?" Miguel, o su ardiente inquilino, paso de la negacion al lamento: "Dios me ha abandonado".

El sacerdote tiene orden de su obispo de no confraternizar ni entrar en dialogos, pero no pudo en esa ocasion evitar la ironia: "Ah, claro, ahora resulta que te abandono". Miguel se movia con una fuerza impresionante, y era doblegado una y otra vez por los auxiliares y atacado con las armas del ritual.

En un momento, exhausto por el esfuerzo, sonrio de un modo escalofriante: "Bueno, ahora podemos negociar", le dijo al cura. No habia negocio posible. Y al final se entrego. Lo hizo adoptando un alivio absoluto, una paz nueva, un silencio limpio. Regreso a casa de sus parientes con la sensacion de que habia vuelto a ser el mismo despues de tanto tiempo. Y antes de viajar a Entre Rios, fue a escuchar misa y a darle gracias a Dios a la catedral de La Plata. Tambien visito distraidamente la santeria y entre todas las estampitas vio una de sor Maria Ludovica, una mujer legendaria que realizo una gran tarea en el Hospital de Niños de la ciudad y murio en 1962. Esa era la monjita -aseguro Miguel, alelado- que se le aparecia en sueños mostrando la cara redonda pero seria del padre Mancuso.

Este episodio ocurrio hace dos años y a pesar de que el parroco de San Jose es uno de los mas notables exorcistas de la Iglesia Catolica argentina y que no se trata de un sacerdote ramplon y ciego sino de un hombre intelectual y estudioso de la psiquiatria, no puedo creer en lo que acaba de contarme. Puedo creer que me cuenta la verdad. Pero no puedo creer de verdad que existan anticristos ni posesiones satanicas. "No puedo creer -le digo-. Pero a veces creo en los que creen."

Fui educado en un colegio salesiano, pero luego conoci el materialismo historico y me deslice por la ciencia y la razon a este agnosticismo culposo: ahora envidio a los que tienen fe. Y me fascinan los ritos milenarios de la Iglesia que resisten la modernidad. Pero me gustan las historias de exorcistas como me gustan los cuentos de fantasmas y de vampiros.

Me encantan como lector los monstruos aunque no puedo creer verdaderamente en ellos. En mi concepcion racionalista, Miguel tenia un delirio mistico y necesitaba un curador que entrara en su logica, creyendo profundamente en ella, y que lo curara de esa sugestion. El exorcista y el poseso tenian asi algo en comun: creian que Satanas existia y que podia invadir un cuerpo humano. Para muchos miembros de la propia Iglesia el diablo es solo una metafora del mal. Una figura jamas corporea ni parlante. Otros sectores tienen la seguridad plena de lo contrario. Se reconoce que Juan Pablo II realizo tres exorcismos y se recuerda que hace poco Benedicto XVI saludo a la Asociacion de Exorcistas Italianos diciendoles: "Ustedes ejercen un importante ministerio al servicio de la Iglesia".

Lo concreto es que, en la era de las computadoras y mas alla de polemicas internas o externas, el exorcismo se sigue practicando discretamente en casi todo el mundo. Y Mancuso se ha convertido en un referente de esa praxis. Lo llaman y escriben desde Estados Unidos y Europa, y lo invitan a realizar exorcismos en Centroamerica. Hace dos años tuvo que dar una conferencia en el Congreso Internacional de Psiquiatria, que se realizo en el Hotel Panamericano. El exorcista ha estudiado mucho esa materia, y los psiquiatras lo rodeaban pidiendole que les relatara los casos mas impresionantes. Su principal trabajo consiste en dilucidar cuando verdaderamente se trata de un hecho de posesion. En muchas ocasiones, descubre detras de esos sintomas esquizofrenia, histeria o paranoia, y deriva a los pacientes hacia centros de salud mental. Muchas veces percibe que es simplemente trabajo para los medicos clinicos o para los neurologos. Es que los exorcistas dividen los problemas en tres pl anos: el fisico, el psiquico y el espiritual. Y solo pueden intervenir cuando en los dos primeros no se ha encontrado la razon ultima del disturbio. Si tengo que optar entre la mente y el alma, particularmente yo me quedo con la mente porque puedo diseccionarla, pero no se me ocurre discutir del tema con alguien que estudia dia y noche teologia, psiquiatria, parapsicologia y tratados de demonologia. Estamos en su despacho, donde habitualmente atiende cercado por libros antiguos, y me doy cuenta de que le teme mas a la influenza que al demonio. "Es cierto -se rie-. Tengo la estufa prendida todo el dia y me pongo el abrigo para salir al corredor porque hace frio: soy diabetico y no quiero enfermarme. Vivo solo y nunca tuve miedo a cosas sobrenaturales.

" El cielo y la tierra estan llenos de asuntos que no comprendemos y tengo la impresion de que no me queda mas alternativa que escuchar y narrar algunas experiencias limites del exorcista sin juzgar si la suya es medicina real o simple placebo.

El primer caso de posesion que Carlos Mancuso vio de cerca ocurrio en los años 80 y la protagonista del evento resulto ser una catequista. La chica estaba de novia y todo marchaba bien, directo al casamiento, a pesar de que la inminente "suegra" pensaba que ella no era un buen partido y que la relacion era un error. Al parecer, la mujer consulto un brujo y pago por un maleficio. El mago le dio un preparado especial y le pidio que lo mezclara con frutillas e hiciera con ellas una torta para la catequista. Se trataba de un "trabajo" importante, y la madre del novio siguio las indicaciones al pie de la letra. Despues de comer varias porciones, la chica comenzo a vomitar y a perder la conciencia, cambio radicalmente su personalidad y entro en un tunel de insultos y reacciones demenciales que duro dias y dias, y que ningun medico atinaba a frenar. El angel se habia convertido en un demonio. Y el cura de su parroquia, cuando la cosa se volvio inmanejable y escucho que ella misma aseveraba tener dentro una presencia maligna, fue a buscar a Mancuso. Era una noche de luna y el cura de la calle 6 camino por un largo pasillo y toco a la puerta de la casa. Lo hicieron pasar y vio que la catequista estaba en cama, con su madre a un lado y un sacerdote, amigo de la familia, del otro. Inmediatamente entro, la chica le grito a Mancuso: "¡Fuera, basura!". Y comenzo a escupirlo. Mancuso le acerco el crucifijo y le advirtio: "Este te va a vencer". La catequista respondio, con voz ronca: "A ese yo ya lo venci".

"Esta endemoniada"

Al dia siguiente Mancuso visito al padre Antonio Sagrera, un sacerdote español que tenia 85 años y que era el exorcista oficial de la diocesis. Sagrera estaba trabajando en el jardin y en cuanto Mancuso empezo a relatarle los detalles del caso de la catequista, sin dejar de cortar los brotes con su tijera, el veterano guerrero de la oscuridad dictamino: "Esta endemoniada".

Lo hizo sin pestañear y sin dejar de podar su parra. Mancuso quedo impresionado por la seguridad de su maestro. Luego tambien el adquiria ese ojo clinico. En aquel entonces, para practicar un exorcismo en la zona habia que pedir permiso a monseñor Antonio Plaza. Hoy el obispo Hector Aguer le ha dado permiso especial a Mancuso para llevar a cabo esas ceremonias segun su criterio: confia absolutamente en los razonamientos de su parroco. Plaza le dijo a Mancuso: "Haganlo pero con mucha prudencia, tal vez no se trate de una poseida sino de una enferma".

Los familiares de la catequista la trajeron a la rastra a la iglesia a las diez de la mañana. Cerraron el templo al publico y pusieron una manta en el suelo. Pese a que Sagrera dirigia la operacion, Mancuso se adelanto y les dijo a los auxiliares: "Agarrenla entre todos". La catequista lo miro con sorna: "Ah, me tenes miedo". A ordenes del padre Antonio comenzaron los ritos y las unciones, y su sucedieron los pataleos e insultos procaces.

En un momento pararon para descansar y uno de los auxiliares le dijo: "La bronca es con usted, Mancuso". Era cierto: Sagrera manejaba el exorcismo, pero el odio de ella no se concentraba en el maestro sino en el aprendiz. "Fue como un aviso -me dice Mancuso-. Una premonicion y un aviso por todos los combates que librariamos el y yo a partir de entonces." Despues de luchar y resistirse, despues de un escandalo de voces y forcejeos, repentinamente todos escucharon una voz: "Abandono". Y la chica volvio dolorosamente de su furia ciega a sus cabales. Un estudiante de medicina, que presenciaba las maniobras, la habia examinado en el pico maximo de tension: la catequista registraba los valores vitales normales. En medio de la ira sin limite y los puñetazos tenia solo 72 pulsaciones, como si estuviera tomando una apacible siesta.

El crecimiento del ocultismo y la magia negra, la proliferacion de sectas satanicas y las cofradias secretas, la multiplicacion de hechiceros, curanderos y adivinadores, y la progresiva experimentacion del espiritismo han sido el principal caldo de cultivo de los pacientes que el padre Mancuso ha venido atendiendo. La mayoria proviene de la provincia de Buenos Aires y de la Capital.

Sin embargo, el caso mas resonante del exorcista de la calle 6 vino de Santiago del Estero. En 1985 un joven de veinte años llamado Gonzalo entro en una secta y firmo un pacto diabolico. Se les prometia, a quienes pactaban, placeres y dichas a cambio de ofrendas cada vez mas exigentes. A Gonzalo le pidieron, en una escalada final, la vida de un ser querido: que asesinara a un sobrino de ocho años. El joven no pudo cumplir con ese sacrificio y comenzo a tener comportamientos perversos, a manifestar que cargaba con una venganza infernal y que llevaba en su interior un espiritu demoniaco. Lo revisaron siquiatras y medicos, y lo trajeron a La Plata en ambulancia: alli vivia su madre, que lo hizo ver en institutos de alta tecnologia medica. Gonzalo cometia locuras en periodos irregulares y de manera intermitente. Lo ingresaron finalmente en un manicomio y, despues de unos dias de observacion, un psiquiatra encaro a la familia: "Llevenlo a un sacerdote especializado para que lo curen de la parte espiritual".

Un jueves de ceniza un parroco de la zona, atribulado por el caso, recurrio a los exorcistas. Mancuso examino detenidamente el asunto y decidio que harian la ceremonia. El y sus auxiliares ayunaron durante unos dias y estuvieron en oracion permanente. Luego se reunieron con parientes de Gonzalo y con un medico catedratico de la Universidad de La Plata, que queria presenciar el exorcismo, y partieron hacia la zona de Lisandro Olmos. Gonzalo estaba viviendo solo en una casa humilde. Los vecinos decian haberlo visto masticar vidrios, tragar cuentas de rosario y destruir crucifijos. Habia intentado pegarle a su madre, habia tratado de estrangular a un hombre, habia roto ventanas y dormia en el piso como un animal. Tenia, sin embargo, lapsos de lucidez y por lo tanto de congoja.

Mancuso entro en la casa y alzo su crucifijo, rodeado de su grupo de ayudantes, y Gonzalo se acerco en cuatro patas gruñendo como un cerdo y se detuvo, echo a correr en sentido contrario y se lanzo afuera por una ventana. Corrio a campo traviesa sin que pudieran alcanzarlo. Y tuvieron que volver a la parroquia con las manos vacias. Pero, despues de almorzar, les avisaron a los sacerdotes que lo habian finalmente apresado y que lo llevaban maniatado en una camioneta hasta la Iglesia de San Cayetano.

El exorcismo se realizo en esa misma iglesia, con el apoyo de una veintena de personas, que lograban sujetar a Gonzalo a duras penas. El joven tenia una fuerza inverosimil y cuando Mancuso intento ungirle la frente se sacudio con violencia. Lo dieron vuelta y lo pusieron boca abajo para que no pudiera lastimar a nadie ni zafarse, y los curas comenzaron el ritual en latin y no lo acabaron hasta que Gonzalo se aplaco y pudieron sentarlo en una silla. Alli terminaron los alaridos y extraños balbuceos. Estaba ahora calmado y abatido, y narro el acuerdo diabolico que habia firmado y por que se habia producido la posesion. Y luego, en señal de arrepentimiento, pidio que lo llevaran en andas hasta el sagrario y alli beso los pies de Jesucristo: todo habia terminado.

"Gonzalo murio veinte años despues, hace poco -me dice Mancuso-. Muerte subita. Le fallo el corazon." Supongamos, le propongo, que un tipo cree estar endemoniado pero no lo esta y ustedes le realizan un exorcismo. "No siempre podemos estar seguros de que no simulan la posesion -confiesa encogiendose de hombros-. Pero si la persona se va de aca mejor, hemos hecho un bien, ¿no cree?" Me gusta creer que el exorcista no tiene forma entonces de hacer el mal. Me habla de paso de San Benito de Nursia, que fundo la orden de los benedictinos, fue un poderoso exorcista y es "invocado con efectividad" para conseguir la proteccion contra los espiritus diabolicos.

Mancuso se coloca nuevamente el abrigo y me acompaña hasta la puerta atravesando la fria austeridad de su parroquia. Esta preparandose porque en pocos dias mas le traeran a un muchacho que vive en una villa miseria de la Capital. Dicen que esta poseido y que al nacer su madre en lugar de bautizarlo lo consagro a Satan durante una misa sangrienta. Por cada hecho diurno hay un hecho nocturno. Hay una Biblia y una biblia negra, y un Cristo y un anticristo, un derecho y un reves, una diestra y una siniestra. Y un duelo entre los cultores del diablo y este gladiador de Dios. Aun en mi incredulidad mas absoluta, le digo que fue un honor conocerlo. Mancuso no puede con su genio y me recuerda una vieja sentencia catolica: "Al infierno van aquellos que dicen que no existe el infierno".

El personaje CARLOS MANCUSO Cura exorcista de la diocesis de La Plata -Quien es: tiene 75 años y es desde hace mas de treinta el parroco del templo de San Jose, ubicado en la calle 6 de La Plata.

-Que hace: tiene autorizacion de la Iglesia Catolica para practicar el ritual del exorcismo. Es un estudioso de la psiquiatria, la parapsicologia y la demonologia.

-Sus cargos: es confesor del Monasterio de Carmelitas, del Seminario Mayor y de la Casa del Padre Pio. Y capellan del Colegio Eurcaristico de la Plata. Tambien es canonigo de la Santa Iglesia Catedral, es decir: forma parte del consejo de sacerdotes de monseñor Hector Aguer, a quien responde de manera directa.

-Su experiencia: realizo decenas de exorcismos. La celebre pelicula de William Friedkin le parece "una exageracion total". Recomienda ver una mas realista: "El exorcismo de Mary Rose".

 


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